Anatomía
de la abeja
melífera II.

En una nueva entrega de este completo informe científico el lector encontrará una descripción general de la estructura de la abeja adulta. En este segundo capítulo se profundizará sobre la cabeza, las antenas y los órganos para la alimentación.

 


La abeja melífera adulta está conformada sobre un plan general altamente especializado y por esta razón está provista de mecanismos y accesorios que le posibilitan la vida adaptada a su manera particular.
Por eso, al estudiar la abeja, mientras tenemos que prestar atención a su organización fundamental de insecto, corresponde considerar como de especial importancia la estructura y las modificaciones de los órganos que adaptan a la abeja a su forma de vida y la diferencian de otros insectos.


Fig. 1

1. Cabeza / 2. Estigmas o espiráculos / 3. Alas / 4a- Primer par de patas
4b. Segundo par de patas / 4c. Tercer par de patas / 5- Tórax
6. Abdomen / 7. Pelos limpiadores antena / 8. Prensa polen

En su estructura general la abeja se parece a cualquier otro insecto aunque su forma se encuentra oscurecida por la densa capa de pelos con que está cubierto su cuerpo. La capa externa de la abeja es especialmente mullida: La mayoría de los pelos son como plumas, ya que el tubo o raquis de cada pelo tiene muchos ramales cortos.
La cabeza del insecto lleva los ojos, las antenas y los órganos de la alimentación. Se encuentra unida a la próxima división del cuerpo, el tórax , por un cuello fino y flexible. El tórax y la tercera sección del tronco, o abdomen, se componen de una sucesión de anillos, llamados segmentos. En la mayoría de los insectos el tórax consiste únicamente en tres segmentos, pero en la abeja e insectos relacionados incluye cuatro, que son (fig.1) el protórax (1), el mesotórax (2), el metatórax (3) y el propodeo (I).

El propodeo de la abeja es el primer segmento de la mayoría de los demás insectos. El protórax lleva el primer par de patas; el mesotórax y el metatórax, además de llevar cada uno un par de patas, sostienen también dos partes de alas. El tórax es evidentemente el centro locomotor del insecto. Un pecíolo corto, el pedúnculo, adhiere el tórax al abdomen que contiene los principales órganos internos y lleva el aguijón.

Los órganos de alimentación de la abeja se componen de partes idénticas, como en los saltamontes o en los grillos, pero son muy diferentes en su forma porque en la abeja están adaptados a la ingestión de polen, al igual que al alimento líquido a obtenerse de las profundidades de las corolas de las flores (néctar), mientras que los insectos como los saltamontes y los grillos, simplemente quitan el alimento sólido con un mordiscón, lo mastican y tragan partículas.

Las alas de la abeja se encuentran adaptadas para el vuelo rápido y también para mantener una carga. Las patas se hallan modificadas en su estructura para varios usos, aparte de la locomoción. El aguijón de la abeja representa el ovipositor de otros insectos femeninos, suficientemente remodelado en su estructura como para aguijonear e inyectar veneno en lugar de huevos.

La mayoría de los órganos internos de la abeja son muy similares a los de otros insectos, pero el canal alimenticio tiene una adaptación especial para llevar néctar o miel. El sistema respiratorio se encuentra muy amplificado. La reina tiene los ovarios tan altamente desarrollados, que es capaz de producir un elevado número de huevos que pueden ser despedidos en forma continua durante largos períodos de tiempo.
Glándulas especiales, situadas en la cabeza, producen una rica sustancia para la cría. Las glándulas del abdomen producen cera para la construcción del panal.
Cerca del extremo del abdomen se encuentra una glándula que segrega un olor que transmite información de las abejas entre sí.

ESTRUCTURA DE LA CABEZA

La cabeza de la abeja melífera vista de frente es triangular, achatada de atrás hacia adelante, algo cóncava en la superficie posterior (Fig.3) y se encuentra unida al tórax por un cuello angosto membranoso.

Los ángulos laterales están cubiertos por los ojos compuestos y encima de la cabeza existen tres ocelos. Las antenas nacen muy juntas, cerca del centro de la cara. Debajo de sus bases hay una hendidura prominente, arqueada, que pone de relieve un área importante, conocida como clípeo. De su margen inferior se tiene suspendido un colgajo ancho y movible: el labro.

Adherido al costado en la parte inferior de la cabeza, detrás del labro, se encuentran dos mandíbulas parecidas a los maxilares; detrás de aquéllas, vistas mejor desde atrás de la cabeza (Fig.3) están suspendidas las dos maxilas y el labio medio.

La larga parte distal de los maxilares y labio, se proyectan hacia abajo o se doblan hacia atrás, por debajo y detrás de la cabeza pero en su posición funcional se juntan para formar una probóscide tubular para alimentarse con líquidos. (Fig. 3b)

 


Fig. 3

25. Ojo compuesto / 26. Vértice - Ocelos / 27. Antena / 28. Fosa
29. Labro / 30. Palpo del maxilar / 31. Ala del maxilar
32. Palpo labial / 34. Glosa / 35. Labella o botón.

En la parte de atrás de la cabeza, como se ve cuando se encuentra separada del cuerpo (Fig. 3), hay una abertura central, el foramen del cuello, que comunica la cavidad de la cabeza con la del cuerpo y que da pasaje al esófago, los nervios, vasos sanguíneos, tubos respiratorios y conducto salivar. Debajo del foramen, en forma recortada, se encuentra una incisión grande en forma de herradura con una base membranosa, donde están implantadas las bases largas de los maxilares y labio. Por eso se llama a esta depresión Fosa de la Probóscide.
Internamente, las paredes de la cabeza se hallan reforzadas con dos barras grandes que se extienden por la cavidad de la cabeza, desde los costados del foramen del cuello hasta las hendiduras de la cara a los costados del clípeo. Las puntas posteriores de las barras están conectadas en forma de puente por una fina varilla cruzada, que puede verse desde atrás, justo dentro del foramen del cuello. Las barras y el puente que las conecta constituyen el tentorio.

 



Fig. 3b

Fig. 3b: 31. Ala del maxilar / 32. Palpo labial / 33. Canal de la glosa / 34. Glosa

Aunque la cabeza de un insecto tiene una estructura parecida al cráneo, con paredes continuas, su desarrollo embrionario muestra que está formado por la unión íntima de varios segmentos iguales a los del tórax y del abdomen. La estructura de los segmentos de la cabeza, por otra parte, se encuentra confirmada por el hecho de que la cabeza lleva cuatro pares de apéndices. Estos apéndices son las antenas, las mandíbulas o quijadas del insecto, las maxilas y el labio, que representan un segundo par de maxilares unidos. En las abejas los maxilares y el labio forman en conjunto la probóscide, un órgano que facilita la alimentación con líquidos. La cabeza también lleva los ojos; generalmente un par de grandes ojos compuestos laterales y entre éstos hay tres ojos pequeños simples llamados ocelos.

Antenas
Las antenas son apéndices con libre movilidad, con sus bases que encajan dentro de una pequeña área membranosa de la pared de la cabeza (Fig.5). Cada antena gira sobre un solo punto de articulación del borde de la base y está provista de cuatro músculos que salen del tentorio del mismo lado de la cabeza. Cada apéndice tiene además una unión, parecida a un codo, entre su segmento basal, o escapo y la parte flexible distal llamada el flagelo. El escapo de la antena de los zánganos es más corto que el de las obreras, pero el flagelo del zángano es mucho más largo y consta de 12 artejos cortos mientras que la obrera y la reina solamente tienen 11.

 


Fig. 5

Las antenas son órganos sensoriales importantes. Cada apéndice es recorrido internamente por un nervio doble y grande desde el cerebro. El flagelo está cubierto por pequeños pelos inervados y otras estructuras sensoriales diminutas de varios tipos. Es difícil determinar la función de cada variedad de órganos de los sentidos, pero las antenas responden particularmente a estímulos del tacto y del olfato

Mandíbulas

Las mandíbulas (Fig. 6) se encuentran suspendidas de la cabeza a los costados de la boca, que está inmediatamente detrás de la base del labro. Cada mandíbula tiene una punta de articulación anterior y una posterior en la cabeza y sólo se encuentra provista de dos músculos fijados en costados opuestos del eje de movimiento. .

 


Fig. 6

Por consiguiente las mandíbulas giran hacia el costado, pero debido a que las articulaciones anteriores son más altas que las posteriores, las puntas de las mandíbulas se dan vuelta hacia adentro y hacia atrás cuando éstas se cierran.
La mandíbula de la abeja obrera es ancha en la base, se afina en el centro y se ensancha nuevamente en una expansión con una superficie interior cóncava, atravesada por el canal del medio. Desde el canal corre una ranura (e) hacia arriba hasta una abertura (1) en la base de la mandíbula, que es la salida de una glándula mandibular grande, en forma de saco, que se encuentra en la cabeza encima de las mandíbulas. La glándula segrega un líquido claro, del que no se conoce definitivamente su finalidad, pero se supone que la secreción se utiliza para ablandar la cera. Las glándulas mandibulares son mayores en la reina; en el zángano se encuentran reducidas a vesículas pequeñas.

La abeja obrera usa sus mandíbulas para comer polen, trabajar la cera en la construcción del panal, soportar la base de la probóscide estirada y realizar cualquier trabajo de la colmena que requiera un par de instrumentos aptos para agarrar. Las mandíbulas de la reina son más grandes que las de la obrera pero les faltan los rasgos especiales; cada una tiene una intercomunicación ancha cerca del ápice puntiagudo. Las mandíbulas de los zánganos son más pequeñas que las de las obreras y cada una tiene una hendidura profunda en la base del extremo apical.

Apéndices bucales o aparato bucal
El aparato bucal de la abeja es del tipo lamedor. Se compone del labio superior o labro, la epifaringe, oculta por el labro, y el par de mandíbulas (fig. 4). Las mandíbulas de la obrera son anchas en sus extremos, con forma de cuchara, pero estrechas en el medio. Las de la reina y el zángano son dentadas y más velludas. La epifaringe es una pieza quitinosa, ligada a la parte interna del labro como si fuera la parte superior de la boca. Es un órgano sensorial y probablemente el correspondiente al gusto del insecto.

Trompa o probróscide
Está compuesta por las maxilas y el labio. Las maxilas se componen de los estipites, galeas, lacinias y vestigios de los palpos maxilares. El labio está formado por varios segmentos: el basal, llamado posmentón es triangular y está unido al centro o parte media del lorum. A él se une el amplio y rectangular prementón, ligado a la lengua media; esta es producto de la combinación de la glosa y la paraglosa, que incluye la base de la glosa. A la base del prementón se hallan unidos los cuatro segmentados palpos labiales. La unión de los maxilares con los palpos labiales forma un tubo por donde se mueve la lengua o glosa. El conjunto recibe el nombre de probróscide o trompa.
La lengua está formada por un gran número de anillos y cubierta de pelos quitinosos colocados en filas transversales que cambian, sucesivamente, de longitud y forma hasta ser muy finos y sensibles en su extremo. Termina en un botón o plumón llamado labello que se pliega hacia atrás cuando la abeja lame.
La lengua no es un tubo sino un canal, cuyos bordes pueden unirse formando un tubo. Si fuera directamente un tubo, podría obstruirse con granos de polen en especial si estuvieran untados con miel. La naturaleza no sólo ha provisto a la abeja de una lengua en forma de canal, sino que también, al poder separar los bordes, facilita su limpieza.

 


Fig. 4


Cuando lame líquidos livianos, carga sus pelos por capilaridad, pero cuando se trata de líquidos espesos, junta los lóbulos terminales del labio con el maxilar para formar esa especie de tubo aspirante, y el alimento llega a la boca por la succión que producen los músculos de la faringe.

El botón tiene en su parte central una ranura que se expande en forma de doble rulo en el interior de la lengua. Como los canales de la lengua son ventrales, el néctar pasa a la parte dorsal por medio de la paraglosa, que son dos lóbulos blandos que la recubren.



Porción superior de la cabeza de la abeja que muestra los ocelos, los ojos compuestos y parte de las antenas.

Porción lateral de la cabeza de la abeja. Se ve la trompa libadora, ojos
compuestos, alas y tres patas laterales.

Antena de la abeja.
Región del escarpo. Organo que ha sido descripto como del tacto y del olfalto. Aparecen placas redondeadas y planas, probables detectores de sonidos.

Partes de las piezas bucales, porción de glosa y, a los costados, palpos labiales.