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En la Plaza de Ramón y Cajal
se encuentra la parroquia de San Blas, construida en el siglo XVI sobre
otra de finales del siglo XIV o principios del XV. El templo actual se empezó a construir
debido a que en los años 1515-1520 se consideró que la antigua iglesia se había quedado
pequeña. Se demolió la capilla mayor y los tramos inmediatos y en su lugar se levantó
una amplia iglesia de salón con tres naves. La nueva cabecera la construyeron de tres
paños, actualmente ocupada por un retablo barroco, y el primer tramo en un estilo
barroco. Al finalizar la construcción del primer tramo se decidió construir los dos
restantes en un estilo renacentista.
Del antiguo templo se conserva la sólida torre , obra de fines del siglo XV con
decoración de bolas en el alero. En el exterior se abren portadas laterales en los
flancos norte y sur, la del norte tiene frontón partido en el remate y la del sur destaca
por ser una de las mejores del estilo vandelviresco.
La capilla mayor del templo aloja un gigantesco retablo barroco-churrigueresco, obra de
Marcos de Evangelio de principios del siglo XVIII. Otra importante obra es una cruz
procesional de 1541, creada por el platero conquense Francisco Becerril.
Otra edificio religioso es la iglesia
parroquial de San Sebastián, consta de nave única con portadita lateral y
capilla mayor construida en 1715 a indicación del virrey Morcillo. La estructura del
templo está en la actualidad muy deteriorada.
En la iglesia se encuentra una magnífica custodia del año 1708, obra
nicaragüense donada por el arzobispo virrey.
La ermita de Ntra.
Sra. de la Caridad tiene gran importancia en la población ya que es la patrona.
En lo referente al templo consta de nave única cubierta con madera, presbiterio cuadrado
con cúpula sobre pechinas cerrado con reja y portada restaurada con dos cuerpos.
Como obras destacan una peana de plata sobre la que se apoya una imagen de la
Virgen, que es una maqueta del cerro rico de Potosí donada por el virrey en el
año 1719, y una corona de oro también originario de las
Indias.
El convento de San
Bernardo fue fundado en el año 1579. Está situado en el centro de la
población, ocupando una gran manzana. El convento tiene una iglesia muy reformada de nave
única con bóvedas de arista y acceso lateral.
El convento es de clausura femenino y en la parte de ésta se encuentra un claustro con
arcos de medio punto a los lados, y en el que se guarda un gran lienzo con el retrato del
virrey Morcillo.
Otro convento de clausura es
de las Clarisas, fundado en 1614 por don Juan Cano Moragón y su mujer.
El templo se levantó sobre la antigua casa de los fundadores y consta de nave única con
presbiterio cuadrado cubierto de cúpula sobre pechinas, también se encuentran los
sepulcros de los fundadores.
En el exterior se encuentra la portada del templo la cual forma un vano arco de medio
punto coronado con frontón partido en donde se ubican las armas de su fundador don Juan
Cano Moragón, y sobre las que hay una estatua de San Juan Bautista.
Las obras conservadas son una imagen de la Virgen de la Teja, un buen lienzo de
fines del siglo XVIII, El Taller de San José, y algunas piezas de orfebrería barroca.
El tercer convento de clausura
de Villarrobledo es el de las Carmelitas. En la actualidad está ubicado
en las afueras, pero el antiguo templo estuvo en el centro de la población aunque en 1974
se demolió. Entre las obras que se guardan destaca una bellísima custodia peruana donada
por el arzobispo de Lima don Pedro Morcillo, sobrino del virrey.
De los edificios civiles
destaca la Casa de Ayuntamiento. Está situado en la Plaza Mayor y
destaca su fachada de sobria concepción. La fachada es de estilo renacentista con doble
arquería con seis vanos y órdenes superpuestos, todo enmarcado entre dos machones : uno
ofrece el escudo de la población y el otro el reloj municipal. Una referencia epigráfica
en la puerta fecha la construcción en el año 1599.
Entre las casas nobiliarias
destacan la Casa de los López-Muñoz, con un hermoso escudo de
principios del siglo XVII; la Casa de los Pacheco, con una bella portada;
y la Casa de Romero Alarcón, con bello blasón labrado por Martínez de
Mendizábal en 1627.
Como edificios construidos en
el siglo XX destaca el mercado municipal, el casino y el
antiguo teatro con fachada de aire modernista. |