Rasgos Geomorfológicos

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El territorio municipal de Riópar registra dos dominios geológicos-estructurales diferentes, situados aproximadamente a ambos lados del Mundo.

Al Norte del río, se encuentra el territorio constituido fundamentalmente por dolomías del Jurásico inferior. En medio aparece una extensa mancha, proveniente del Triásico, con materiales predominantemente arenosos con frecuentes intercalaciones margosas, arcillosas e incluso yesos. En el tercio superior de la serie aparecen delgadas intercalaciones calcáreo-dolomíticas. Este contacto Jurásico-Triásico se realiza frecuentemente mediante cabalgamiento y fallas.

Al Sur del municipio, siguiendo aproximadamente el valle fluvial hasta su misma cabecera, lo forma el Cretáceo superior. Alcanza una amplia representación y está constituido por calizas, margocalizas y calizas arenosas. La imponente plataforma kárstica del Calar del Mundo pertenece a este dominio. Es aquí donde se encuentran las máximas culminaciones del municipio: Argel (1.694 m), Viboreros (1.655 m) y Padroncillo (1.586 m.) todas ellas en el límite municipal.

Este conjunto cretácico aparece muy fracturado al oeste del valle de los Chorros; una red de fallas, unas inversas, sensiblemente paralelas entre sí y con marcada vergencia hacia el oeste, otras ortogonales y de desgarre que cortan las estructuras generales.

Este territorio ofrece una gran complejidad tectónica, no sólo por lo expuesto, sino que a ello se une la presencia de retazos de Cretáceo indiferenciado, de Cretáceo inferior y Trías.

Entre las sierras y plataformas calizas se abren angostos valles, sólo ensanchados donde el juego de bloques lo permite y la erosión fluvial ha sido más activa: valles del Mundo, del río de la Vega, Arroyo de las Cañadas, Arroyo Saldo, Arroyo de la Celada, etc. En estos valles se concentra la actividad humana, cada vez más escasa a causa del despoblamiento de este municipio serrano.

La red fluvial está desigualmente desarrollada como corresponde a un medio climático relativamente húmedo y a unas condiciones geológicas en las que predominan los materiales carbonatados. El Mundo es la arteria principal donde confluyen gran número de fuentes de carácter kárstico, permanentes o temporales y de variable caudal.

El paisaje morfológico más característico y espectacular lo constituye el Calar del Mundo, alcanzando los 55 Km2 y desbordando los límites municipales. Esta sierra es una alta y extensa plataforma caliza suavemente deformada que da origen a un conjunto kárstico de primer orden, siendo uno de los más importantes de la mitad sur de la Península. Constituye un karst estructural de montaña policíclico, de tipo nivo-pluvial en la actualidad. Empezaría a originarse en el Pleistoceno y su evolución estaría en función de las fases climáticas que desde entonces se han sucedido. Si bien este karst es, en parte, herencia de las crisis climáticas cuaternarias, la evolución morfogenética continúa muy activa bajo las condiciones climáticas actuales.

El vasto paquete calcáreo que constituye el Calar, muestra una dominante disposición subhorizontal de los estratos, junto a un plegamiento débil. Los pliegues se resuelven en el anticlinal de los Viboreros y los sinclinales de los Mojones y Cerro de los Tornajos-Argel-Calar, paralelo éste en su primer tramo al Arroyo de Tus. Aparecen dos densos sistemas de fracturas principales, uno normal a los pliegues, otros de largas fracturas paralelas a ellos. Dos de estas fallas flanquean la Cueva de los Chorros. Su actuación ha motivado la formación de una dovela en la cual se abre la gran cavidad de "Los Chorros".

La Cueva de los Chorros, desde el punto de vista espeleológico, se trata de una de las cavidades más notables de nuestro país. Esta gran cueva presenta una gran complejidad en sus conductos y galerías, estructuradas unas sobre diaclasas y otras sobre planos de estratificación. Se han topografiado más de 32.000 metros y su conocimiento es todavía incompleto. Bajo el aspecto espeleomórfico, la cavidad presenta una entrada de grandes proporciones y un vestíbulo tapizado de bloques de origen clástico. Pasado éste se encuentra una gran galería con coladas estalagmíticas y por donde corre el río subterráneo, sobre el cual se abren una serie de aberturas laberínticas de origen erosión-corrosión. Más allá se extiende una compleja red de galerías reticulares y laberínticas ocupadas parcialmente por bloques caóticos, formas debidas a la circulación a presión hidrostática, marmitas, cascadas, estalactitas y estalagmitas, galerías superpuestas, lagos, etc. El impluvium kárstico de esta surgencia da como resultado un caudal medio de 750 litros. En época de lluvias y nieves se multiplica por mil la aportación de agua a las galerías, ocasionando en un momento determinado, cuyas causas todavía se investiga el Reventón, un espectáculo insólito.

Debido a los materiales carbonatados que forman el Calar, se han desarrollado las más típicas formas de disolución del relieve kárstico. La infiltración de las aguas de precipitación se produce por distintas formas de absorción: lapiaces, dolinas, uvalas, poljes y valles en fondo de saco.