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La artesanía de nuestros pueblos, - hoy
llamamos artesanía a los objetos realizados con las manos, en contraposición a la
fabricación industrializada -, ha girado siempre en torno a las principales actividades
actividades económicas tradicionales : la agricultura y la ganadería. La supervivencia
de algunos oficios artesanos es difícil y no tienen fácil relevo generacional, así, son
oficios que tienden a la desaparición ante la falta de jóvenes que cojan el timón.
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Uno de los más raigambre ha sido el de "Botero"
o "Pellejero". En nuestra comarca, tan plagada de viñedos, se hacía necesaria
la confección de un gran número de "pellejos" para el transporte del vino. De
nuevo, nos encontramos en un círculo casi simbiótico en el que se da una
complementariedad total entre tres oficios de una misma zona, de un mismo pueblo : el
agricultor, que extrae el vino a la tierra, el ganadero, productor de cueros, y el
pellejero, que aprovecha la piel para hacer pellejos para el transporte y almacenamiento
del vino. La Mancha está cuajada de procesos así; una tierra dura y difícil donde
aprovechar los pocos recursos existentes ha sido clave para su desarrollo.
Hoy quedan pocos Boteros; una vez más la civilización va acabando con ellos; tampoco
resulta rentable hacer un pellejo. El maestro botero se convierte así en "artesano
Botero", denominación con conntaciones artísticas, para definir lo que siempre ha
sido un oficio, un arte, en definitiva.
El pellejo para almacenar vino se curte a ...
Otra de las actividades tradicionales era la confección del queso siguiendo el método
tradicional, que aún se realiza en nuestra zona, aunque con una producción muy limitada.
A escala industrial ya no se utiliza la pleita ni la piedra para que escurra el suero,
sino material de plástico y prensas.
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