El núcleo urbano del Masegoso
es brevísimo. La vida transcurre de modo tranquilo en torno a la plaza, a cuyo silencio
da música el caño de La fuente. Por estas tierras converge el cromatismo más
contrastado de nuestro paisaje, adornado por la Laguna del Arquillo.Las calles, las casas, las puertas, son remedo de otros tiempos. Al Masegoso
se llega entre chopos verdes y cárdenas amapolas si la estación acompaña, y de aquí se
parte con un imborrable recuerdo, tanto si se ha comido como si no una holla de habas.
Tiene el pueblo su pequeña historia, la de unos moros
granadinos que saquearon el lugar y salieron huyendo por
Letur.
Uno de ellos quedó aislado en esa villa y los autóctonos le cortaron la cabeza, la cual,
convenientemente conservada, vendieron al Ayuntamiento de
Alcaraz ( de donde era aldea Masegoso)
por mil maravedíes. |