Quebrar las almendras, se lavan, pero no se les quita la piel. Esta piel les dará el color rojizo característico de las almendras garrapiñadas.
Ponemos la sartén a fuego medio, se le pone los tres ingredientes:azúcar, agua y almendras (sin tostar).
Con la paleta, se mezclan los ingredientes y empezaremos a darle vueltas suavemente y en redondo.
Seguiremos removiendo, para evitar que la mezcla se pegue a la sartén a medida que el agua se vaya evaporando. LLega un momento en que aparece de nuevo el azúcar.
Cuando el azúcar quede bien seca, comenzará a derretirse poco a poco formando un caramelo, seguiremos dando vueltas, y cuando comience a secarse de nuevo el azúcar es el momento de sacarlas de la sartén.
Extenderlas en una mesa o mármol y rápidamente con la ayuda de las dos paletas ,ir separando las almendras antes de que se enfríen. Evitar tocarlas con las manos para no quemaros.
Se puede dar con un poco de aceite en la mesa para que no se peguen las almendras.