| Situada al sur del antiguo
castillo almohade de la ciudad, en el casco histórico, y en el cerro que
dio origen a la ciudad, se asienta en parte sobre cimientos de obra
medieval. El edificio presenta planta rectangular organizada en tres
naves, la central más ancha y diversas capillas laterales, que en la
actualidad se están ampliando.
Al oeste y por detrás del altar se puede
visitar el camarín rococó de planta octogonal con frescos pintados, con
la imagen de la patrona de la ciudad y diversos elementos
litúrgicos. son reseñables tanto los azulejos del suelo, como las dos
puertas de acceso talladas con diversos motivos zoomorfos y geométricos.
Recientemente se han dejado al descubierto otra serie de azulejos, en el
altar, realizados en Hellín, que vienen a complementar el conocimiento
que tenemos sobre la alfarería local, emparentada con Andalucía y
Levante.
Como complemento, en una estancia situada a
la derecha del altar, se puede visitar una colección de arte sacro donada
recientemente, que se va a ver ampliada con la adecuación de la cripta
como exposición permanente de otros objetos sagrados.
Aún siendo muy difícil de observar,
destaca la fachada trasera por ser obra de cantería y presentar una
ventana enmarcada y tallada con diversos elementos ornamentales fechada en
1740.
Sometida la ermita a diversas reformas,
destaca por su interés estilístico y arquitectónico la fachada y la
torre de planta poligonal, obra del arquitecto Justo Millán, de estilo
ecléctico, fechado en el final del siglo XIX y principios del XX,
característico de los trabajos de este artista, que dejo múltiples obras
por todo el sureste peninsular.
La bóveda de la nave central se encuentra
decorada con frescos fechados en los años setenta, firmados por F. Reolid,
y ofrece una muestra de escultura procesional, también fechada en el
siglo XX, de estilo neobarroco, con muestras tan señaladas como las del
escultor José Zamorano. |