Turismo

Principal Reserva Ecológica Turismo

 

   Al norte de El Bonillo se halla la pedanía de Sotuélamos, un auténtico vergel cuyas inmediaciones constituyen un área de recreo muy agradable. Zona de gran atractivo es también la de los Pinares, próxima al núcleo urbano. Este parque ha sido acondicionado como lugar de excursión y en él se han instalado mesas, barbacoas, etc. para hacer la estancia lo más cómoda posible. También en los Pinares se encuentra La Lagunilla, campo de golf en proceso de homologación para celebrar campeonatos oficiales. Cuatro cabañas donde practicar el turismo rural completan las instalaciones de este parque.   

    El término del Bonillo está surcado en el norte por el río de Sotuélamos y el Córcoles; el sur lo riegan el Pinilla y los arroyos Sagés y Alarconcillo. La mitad este es zona de importantes humedales: se trata de las navas y navajos que, en régimen estacional, refrescan estas tierras manchegas y constituyen un  hábitat ideal para toda clase de ánades, garzas y demás aves acuáticas.

    Al norte de la carretera que une El Bonillo con Lezuza encontramos varias de estas lagunas: Navalcudia, La Isla, Navajolengo y Nava Colla. Cruzando la carretera se halla Nava Redonda y, algo más al sur, en el límite con el término del Ballestero, Navaconchel.

    Otro atractivo de la zona es la proximidad del Parque Natural de las célebres Lagunas de Ruidera, a las que el visitante puede acceder desde El Bonillo, en pocos  kilómetros por la carretera que conduce a Ossa de Montiel. En paralelo a esta ruta discurren los caminos de la Casa del Gallo y de los Tontos. Del pueblo salen, asimismo, las sendas de Sotuélamos y las Salinas de Pinilla, donde hubo en tiempos un campamento romano. Estas vías, junto con la cañada Real, que cruza el término en su parte oriental, permiten practicar el senderismo en pleno contacto con la naturaleza. A escasa distancia del Bonillo se hallan las ruinas de San Miguel de Susaña, con restos de una calzada romana, y Santa Ana que, junto a Sotuélamos, fueron el núcleo fundacional del pueblo.

    Una visita más detenida al casco urbano del Bonillo nos permitirá admirar su bellísima plaza, en la que se alzan la iglesia de Santa Catalina, de los siglos XV-XVI, y el Ayuntamiento renacentista, donde se conserva el documento de villazgo concedido por Carlos V en 1538. El Museo Parroquial alberga el célebre Cristo abrazado a la cruz, del Greco, además de un lienzo barroco de López Portaña y dos retratos de santos atribuidos a Ribera.

En las afueras se encuentra el "rollo", símbolo de la independencia municipal alcanzada en el siglo XVI. Y, junto a esta picota, una torre-mirador en contrucción permitirá, a partir de 1998, contemplar con perspectiva los vastos horizontes de estas tierras por las que Cervantes paseó a Don Quijote.

Son muchos más los atractivos que ofrece el municipio del Bonillo, como su reputada gastronomía (carne de boda, gachas migas, ajo grande, tortas de pastor, dulces típicos) o los delicioses vinos de sus víñas, las muestras de una recia arquitectura rural o productos artesanos de telar y esparto, navajas, monteras, etc. Y, cómo no, su famosa Semana Santa, con numerosos desfiles procesionales y en fase de declaración de interés turístico regional.