EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS


       Tras su descubrimiento y publicación, en Agosto de 1973 la cueva fue objeto de varios sondeos arqueológicos, dentro del programa "Early Agriculture Research Project", realizado por las Universidades de Cambridge y Londres, bajo la dirección de Eric Higgs e Ian Davidson, y con la supervisión de Federico Bernardo de Quirós. El resultado de estos sondeos fue publicado en una desgraciadamente demasiado escueta nota en la revista Trabajos de Prehistoria (Higgs, Davidson, Quirós, 1976). La memoria original de la excavación, redactada por Ian Davidson, se encuentra depositada en el Museo Provincial de Albacete, a quienes agradecemos enormemente su colaboración.


       Estos sondeos consistieron en tres catas en el exterior de la cueva, dos en forma de trinchera en el abrigo que se forma a la entrada, la tercera bajo las pinturas de estilo levantino, y otra más en el interior, bajo el panel de pinturas rupestres paleolíticas. Las dos trincheras exteriores pusieron a la luz una interesante estratigrafía, donde se distinguían un total de once niveles arqueológicos, casi todos ellos con material arqueológico, aunque de diferente intensidad. Los Niveles IV y VI, formados por plaquetas desprendidas del techo de la cueva, son de gran interés estratigráfico, y podrían ser útiles para fechar el yacimiento, ya que parecen estar indicando dos momentos especialmente fríos y secos (que es cuando se producen este tipo de fenómeno de desprendimientos). Los niveles arqueológicamente más fértiles son el IV y el XI, mientras que el Nivel VII es prácticamente estéril. Éste último nivel se halla precedido por un importante derrumbe de bloques.

       Sin embargo, el volumen excavado fue muy escaso, por lo que, en primer lugar, la cantidad de material es demasiado pequeña para llegar a conclusiones más determinantes, y en segundo lugar, no podemos hacernos una idea de conjunto, puesto que no se excavó en superficie, y conocemos sólo una pequeña parte del yacimiento. A esto hay que añadir la falta de un estudio pormenorizado de los materiales arqueológicos recogidos, a pesar de los datos preliminares que Davidson muestra en la memoria de excavación.

Estratigrafía de la Cueva del Niño, trinchera exterior.
La secuencia cultural que Davidson identifica en el Niño es:
       
-        Epipaleolítico y Neolítico: la ocupación de la cueva en el epipaleolítico parece que sería muy esporádica, no así en el Neolítico, cuando se realizaría de forma más intensa. Esta ocupación neolítica está identificada por la presencia de cerámicas campaniformes y cardiales, muy abundantes en el Neolítico Levantino. A este periodo correspondería así mismo la ejecución de las pinturas de estilo esquemático del abrigo de la entrada.
-        Solutrense: este tecnocomplejo aparecería en el Nivel IV y en la trinchera interior, efectuada bajo el Panel Principal. Para Davidson sería una ocupación muy esporádica del sitio. Sin embargo, son muy pocos los materiales que aparecen en estos niveles, sin la presencia de ningún elemento claramente identificativo de éste periodo, a excepción de una muy dudosa punta foliácea. La atribución cronológica de éste nivel está fundamentada por un lado en la estratigrafía, ya que aquí aparece el primer conjunto de plaquetas desprendidas, que podrían marcar el Máximo Glacial del Würm IV; en segundo lugar, las pinturas rupestres del Panel Principal se asocian a éste nivel de ocupación, que en parte podría corresponder efectivamente al Solutrense (Almagro, 1971), aunque no hay que olvidar que algunas de las figuras parecen encuadrarse en el Estilo IV, más propio del Magdaleniense (Fortea, 1978; Balbín, 1994). El nivel IV de la trinchera exterior se pone en relación con el estrato que apareció en la cata interior donde, además del material lítico, aparecieron también huellas de poste y restos de una posible estructura, así como un hogar.
-        Musteriense: representado en el conjunto de niveles inferiores, denominado Nivel 75, y formado por los Niveles VII, IX, X y XI. Este conjunto está cerrado por el segundo nivel de plaquetas desprendidas, lo que parece marcar otro momento especialmente frío, como la transición del Paleolítico Medio al Superior, en torno a 40.000 años BP. La cronología antigua estaría también atestiguada por la presencia de rinoceronte (dicerorhinus sp.), habitual indicador del Pleistoceno Medio. La industria lítica de los niveles inferiores, a pesar de seguir siendo escasa, sí es más representativa del Paleolítico Medio, apareciendo algunas raederas, hendedores o denticulados. Davidson lo identifica con el Factor V de Binford, correspondiente al área de despiece de un cazadero.

Materias primas: La excavación proporcionó un total de 617 piezas de industria lítica, lo que supone una densidad de 16 piezas/m3 .La materia prima que se trabaja en el yacimiento es sílex y cuarcita, y los porcentajes de ambas materias varían en función de los niveles donde aparecen, aunque en general parece que el sílex es más abundante en los niveles superiores, mientras que la cuarcita es predominante en los inferiores. Sin embargo, si acudimos a los niveles más representativos, es decir, aquellos que han proporcionado mayor cantidad de material, y por lo tanto contamos con más elementos de comparación, encontramos que en el Nivel IV hay mucha más cuarcita que sílex (de 54 piezas, sólo 2 son en sílex), mientras que el Nivel XI presenta un porcentaje similar de sílex y cuarcita.
Fauna: el número de restos óseos aparecidos en los sondeos ascienden a 1963, de los cuales 318 son identificables (1 de cada 5 restos). En este caso, Davidson también observa una distribución desigual de las especies según los niveles. Para los niveles superiores, el animal más representado es el conejo, algo que va en consonancia con los yacimientos mesolíticos del Levante peninsular, donde éste lagomorfo constituye uno de los principales sustentos. En cambio, en los niveles inferiores, el animal más abundante es la cabra (capra sp), como parece lógico, dada la topografía de la zona, aunque también aparecen animales de ámbitos más abiertos, como cierzo (cervus elaphus), caballo (equus sp) o uro (bos primigenius). Por lo que se refiere a los carnívoros, se hallaron restos de lobo (canis lupus) y oso (ursus sp). Por último, destaca especialmente la presencia del rinoceronte (dicerorhinus sp).
Davidson realizó un estudio de las partes anatómicas que aparecen en el yacimiento, y en el caso de la cabra, lo más abundante son las extremidades, las partes que suelen transportarse desde el lugar de caza, ya que son las que más carne proporcionan. No poseemos datos de este tipo para el resto de animales de los niveles inferiores. Del conejo aparecen principalmente restos no pertenecientes a las extremidades.

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