LA VILLA DE AYNA


       La cueva de El Niño está situada en el término municipal de Ayna, localidad de en torno a 1.000 habitantes, situada unos 60 km. al sur de Albacete. Enmarcada en una ladera que domina un amplio tramo del río Mundo, constituye un paso obligado en la ruta hacia Elche de la Sierra, y es además una de las vías de acceso más propicias para descender al encajonado cauce del Mundo.

       Las riberas del río Mundo a su paso por Ayna están jalonadas de fértiles huertas, mientras que los escarpados cortados que se elevan sobre la localidad ofrecen un paisaje espectacular, además de una importante reserva para algunas especies animales, destacando por encima de todas la cabra montesa.

       A pesar del poblamiento prehistórico de la Cueva de El Niño, que va desde al menos el Paleolítico Medio hasta el Neolítico, los primeros indicios de asentamiento en la ubicación actual del municipio nos remontan hasta la época de la dominación musulmana. De ésta tradición proviene el nombre de la localidad, pues el topónimo Ayna proviene del  árabe ayn, "fuente". También contamos con vestigios materiales del poblamiento musulmán, como son las ruinas del Castillo de La Yedra (fig. 1), o la existencia de unas salinas, fundadas en éste momento, y que se explotaron hasta mediados del Siglo XX.

       Durante la Reconquista, la Sierra del Segura fue una zona de frontera entre los reinos musulmanes  y las tierras cristianas. Fruto de ello, la región se vio afectada por constantes escaramuzas entre ambos bandos, propiciadas además por lo abrupto del terreno, que impedía el desarrollo de grandes campañas militares.

       Ya en la Edad Moderna, la villa alcanza una relativa importancia, como demuestra la construcción en esta época de una pequeña ermita, conocida actualmente como Ermita del Cristo de los Remedios, que conserva en su interior un espectacular artesonado de estilo mudejar, que data del Siglo XVI. Del siglo siguiente es el campanario de la actual iglesia parroquial de Santa Maria de lo Alto, patrona del municipio; esta torre, realizada en sillería, pudo formar parte de las murallas del castillo, cuya entrada está situada unos metro más arriba.  Sin embargo, el acontecimiento más relevante para la población en este periodo debió la concesión del título de villazgo, otorgado por el Rey Felipe II el 22 de
Castillo de la Yedra, Ayna
Septiembre de 1565, y gracias al cual la recién nombrada Villa de Ayna quedaba desvinculada del partido de Alcaraz, al que había pertenecido hasta entonces, y con quién había sostenido numerosos pleitos. El pergamino con el nombramiento de Villa ha estado guardado en el Ayuntamiento de Ayna hasta fecha reciente, en que ha sido cedido al Instituto de Estudios Albacetenses, después de que éste organismo realizase una preciosa edición facsímile del mismo.


       En época reciente, Ayna contó con cierta importancia hasta los años 60 del siglo XX, alcanzando en esta década una población de 3.000 habitantes, y con una prospera economía tradicional, basada en la industria del esparto, la madera, y la agricultura, teniendo gran importancia el olivo. Sin embargo, a partir de esta fecha, el municipio entra en declive, debido a la crisis de las economias tradicionales, viendo su población reducida al millar de vecinos censados hoy día.

Vista de la vega del Río Mundo desde el Castillo de la Yedra.
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