| Bajando desde las Peñas de San Pedro
se llega al término de Alcadozo entre girasoles, con montes de fina
curva al fondo donde verdea el romero. En la baja Edad Media, Alcadozo
tuvo torre defensiva, muy probablemente en el cerro de la Atalaya, y hubo molino de viento
donde hoy está el depósito de agua, pero poco más se sabe. Éste es un pueblo que festeja en procesión a San Isidro y en el que se ve
cierta afición a los colores vivos y muy contrastados por muchos de sus rincones, tal y
como ocurre en la plaza de toros, de un manifiesto patriotismo cromático.
En Alcadozo que tiene una calle
dedicada al eximio Víctor Hugo, la vid es planta tan urbana como la que
más y, así, las parras entoldan fachadas y patios, asomando a la calle al desbordar la
tapia, con la doble utilidad de dar sombra y una uva muy apreciada, tanto como el célebre
dulce que aquí se elabora y que es un regalo para el paladar, o sea, los suspiros de
viento. |