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Vista aérea Diputación.
Fotografía Santiago Vico. |
Las Diputaciones Provinciales nacen con la Constitución de
1812 como instituciones con atribuciones económico-administrativas, siendo sus cometidos
más importantes el reparto de impuestos y el fomento de la riqueza de
la provincia. Durante el reinado de Isabel II, el 6 de noviembre de 1835, se constituye la
Junta Preparatoria encargada del examen de las credenciales de los diputados
electos por la provincia de Albacete, que habían de constituir la
Diputación
Provincial de Albacete, y el día 8 del mismo mes
se instaló la Diputación Provincial en la sesión
celebrada en esta fecha bajo la
presidencia del Gobernador Civil, D. Jorge Gisbert, en la Iglesia del suprimido
Convento de San Agustín.
La Diputación carecía de un edificio propio por lo que
celebraba sus reuniones en el Ayuntamiento hasta que, a requerimiento del
alcalde, hubo de abandonarlas en noviembre de este mismo año pasando a la calle
Mayor, 42, como centro de reunión.
A principios de 1838, ante la amenaza de la guerra carlista,
la Diputación se refugia en la fortaleza de Chinchilla, volviendo en noviembre
de ese mismo año. Se disuelve en junio de 1839 debido, en parte, a la crisis
provocada por la plaga de langosta. Mientras tanto continuó funcionando la Comisión
de Despacho.
La institución provincial a lo largo del XIX experimenta una
evolución: cuando el Gobierno se encuentra en manos de los moderados, la
administración en la provincia estaba controlada en mayor medida por el
jefe
político y la Diputación pasa a ser un órgano consultivo; sin embargo, si el
poder lo ejercen los progresistas, existe una mayor descentralización y, aun
existiendo el control del gobernador, la Diputación asume más competencias.
Así, la Diputación, bajo el régimen liberal desarrolla las
siguientes competencias: beneficencia, instrucción pública, construcción y
conservación de caminos vecinales y obras públicas, el fomento de
iniciativas para el desarrollo de la agricultura, ganadería, industria y
comercio. En 1842 se crea el Instituto de Segunda Enseñanza y la Escuela Normal
de Magisterio.
Durante la década moderada (1844-1854) merece destacar la
reforma contenida en la Ley del 8 de enero de 1845. Es un período de fuerte
centralización, en el que el jefe político ejerce un gran poder en detrimento
de las diputaciones, que se convierten en órganos simplemente consultivos. Los
ingresos de la Diputación proceden fundamentalmente de los repartos que se
hacen a los pueblos. La actividad de la Diputación se centra en tres puntos:
quintas, recaudación y presupuestos. Destaca la creación de la Casa
de Maternidad.
El bienio progresista (1854-1856) se caracteriza por ser la
etapa de mayor descentralización, pues a las Diputaciones se les reconoce
carácter ejecutivo. Sin embargo, a partir de 1856, vuelve el moderantismo, y
con él, la Ley de 1845. En materia de beneficencia merece señalar la
creación de la Casa de Misericordia,
que adquiere carácter provincial en 1862. Lo mismo ocurre con el
Hospital Provincial de San Julián, a partir de 1863.
Por otro lado se inaugura la Escuela Normal de Maestras (1862) y se crea la
Guardia Rural (1863).
El sexenio revolucionario (1868-1874) tiene como efecto
inicial la extinción de la Diputación, que fue sustituida por la Junta
Revolucionaria Provincial hasta el 18 de octubre, en que vuelve a constituirse.
Hay que mencionar la Ley Provincial de 20 de agosto de 1870, que manifiesta el
triunfo de la descentralización administrativa. La Diputación acentúa su
carácter representativo. Aparece la Comisión
Provincial como un órgano en funciones permanentes.
El funcionamiento de la Diputación Provincial durante la Restauración
(1875-1902) se encuentra regulado en la Ley de 16 de diciembre de 1876, que se
presenta como una reforma de la de 1870, inclinándose de nuevo a la
centralización y tratando de reducir las atribuciones de las Corporaciones en
favor del poder central. A la Comisión Provincial se le suprimen las funciones
de control que realizaba sobre los Ayuntamientos, pero adquiere funciones
contencioso-administrativas. Poco antes de finalizar este período aparece una
nueva Ley Provincial, de 29 de agosto de 1882, que tuvo una larga vida, pues
estuvo en vigor hasta la dictadura de Primo de Rivera y responde a un espíritu
transaccional. Introduce importantes novedades en la composición de la
Diputación. El sufragio no llega a ser universal, pero adquiere mayor amplitud.
También se modifica la Comisión Provincial, que pierde sus funciones
contencioso-administrativas. Las Diputaciones se estructuran como superiores
jerárquicos de los Ayuntamientos, revisando sus acuerdos, inspeccionando sus
cuentas.... En cuanto a los gastos de la Diputación, es importante destacar que
el 50% se emplea en beneficencia. En esta época se lleva a cabo la
construcción del Palacio
de la Diputación.
Durante el reinado de Alfonso XIII
el Gobierno reconoce la necesidad de introducir algunos cambios en los presupuestos
de la Diputación. Para ello el Ministro de Hacienda, Cambó, inició una
reforma, planteando la conveniencia de sustituir el contingente provincial por
otros recursos, como los procedentes de la cesión de una parte de
contribuciones del Estado, y la creación de arbitrios propios. Estos
planteamientos fueron asumidos posteriormente en el Estatuto Provincial de Calvo
Sotelo. Se construye un nuevo hospital y una estación de agricultura. El
gobierno decreta un plan de caminos vecinales.
Durante la Dictadura (1923-1930) se publica el Estatuto Provincial de 1925,
que supone un cambio en la hacienda provincial: sustitución del contingente por
un porcentaje de las contribuciones de la nación como única forma de sanear la
hacienda. Además el Estatuto traspasa la responsabilidad de los caminos
vecinales a la Diputación. En este aspecto se avanza mucho. Se instala el Museo
Provincial en el segundo piso de la Diputación, y se crea la Biblioteca
Popular.
La proclamación de la República (1931-1936) trajo como consecuencia que el
Gobernador Civil de cada provincia nombrara una Comisión
Gestora para hacerse cargo de forma interina de la
administración de las respectivas diputaciones. Se refuerza así el papel
centralizador del Gobierno. Es un período de crisis económica y social, con un
nivel de paro elevado en la provincia, por lo que la Diputación intenta
remediar esta situación llevando a cabo diferentes obras públicas. Por primera
vez en Albacete se crea un Comité de defensa de riegos. Sus peticiones quedaron
recogidas en el Plan Nacional de Obras Hidráulicas.
Durante la guerra civil (1936-1939) aparecen los comités locales, que asumen
muchas de las atribuciones propias de la Diputación. A fines de 1936 la
comisión gestora se disuelve, y aparece en su lugar, el Consejo
Provincial (1937),
que se considera como una diputación extraordinaria de guerra con ciertas
competencias, aunque menos de las que ya tenía la comisión gestora. El consejo
estaba presidido por el gobernador de la provincia. Sin embargo, dicho consejo
se ve obligado, por la mala situación económica, a ceder al Estado la mayoría
de sus establecimientos benéficos, así como determinadas funciones. Por otra
parte, mediante decreto, se procede a la designación de una Comisión
Permanente que asume funciones muy concretas. Al final
de la guerra, mientras el general Franco negociaba una paz de compromiso, se
deshace el Consejo.
Durante el período franquista, hasta 1949, la Diputación funciona en forma
de comisión gestora, que estaba dividida en tres secciones: asuntos
económicos, construcciones civiles y obras de todas clases, y beneficencia
provincial y organización del personal facultativo.
Después de esta fecha comienza la fase de la diputación corporativa
(1949-1959). La Ley de 1945 decía que la Diputación estaría integrada por un
representante de cada partido judicial. Se establecían dos clases de diputados:
los municipales, elegidos entre distintos alcaldes o concejales de los pueblos
que forman cada partido judicial, y los representantes de las corporaciones y
entidades económicas, culturales y profesionales radicantes en la provincia,
elegidos también por compromisarios de entre una relación de nombres propuesta
por el propio gobernador civil.
La reforma económica de 1953 trae como consecuencia un importante aumento de
recursos de las diputaciones, por lo que dichas corporaciones pueden desarrollar
una intensa actividad.
También es importante el texto refundido de la Ley de Régimen Local de 1955
de la que merece destacarse la posición del gobernador civil que controlaba la
gestión provincial. Además se determinan las competencias de la Diputación, y
también se crea la Comisión de
Servicios Técnicos (ya se contemplaba en la Ley de
Bases de 1945) que debía de ser el nexo de unión entre la administración
periférica del Estado y la administración local. Pero en realidad lo que se va
a producir es una duplicidad de funciones. En cuanto a las fuentes
de ingresos se vuelve a aplicar el arbitrio sobre la
riqueza provincial y se revisan las tarifas de arbitrios extraordinarios, lo
cual redunda en una mejora de la hacienda.
La Ley de Reforma de las Haciendas Locales de 24 de noviembre de 1962
significa la independencia tributaria de las entidades
locales , pues a partir de ese momento, el aporte fundamental procederá de las
asignaciones del Estado.
Hay que citar como fuente financiera esencial a nivel provincial y municipal
el Banco de Crédito Local.
La Diputación inicia el Plan Albacete, que iba destinado a impulsar el
desarrollo económico de toda la provincia. Merece destacar, en cuanto a
infraestructuras y servicios municipales, los planes bienales de cooperación,
en los que la Diputación ofrece ayuda para realizar obras como caminos,
abastecimiento de aguas....
En el aspecto cultural tiene lugar la creación de la Casa de la Cultura, y
la gestión de servicios propios como el Conservatorio, Museo Arqueológico,
Archivo Histórico (hasta 1967) y Biblioteca.
La Constitución de 1978 enmarca definitivamente a las diputaciones como
instituciones encargadas del gobierno y la administración de la provincia. En
la primera corporación democrática (1979-1983) existe un cambio de actitud,
adaptando el presupuesto a las necesidades provinciales. Así se generan
presupuestos de inversiones mediante emisiones de deuda pública. Los Planes
Provinciales y Comarcales consiguen dotar a los pueblos de una infraestructura
básica.
Por otro lado se pasa del concepto de beneficencia al de servicios sociales.
Así en 1981 se diseñan los primeros planes provinciales en servicios sociales.
A partir de 1983 se lleva a cabo el programa Cultural Albacete. Se consolidan
la UNED
y el Instituto
de Estudios Albacetenses. En materia de sanidad,
tiene lugar la cesión del Hospital de San Julián al Instituto Nacional de la
Seguridad Social.
Se crea el SAPEAL (Sociedad Anónima de Progreso Empresarial de Albacete). Es
importante, por otro lado, la Asistencia Técnica a Municipios, que cumple la
función de asesoramiento técnico general. En 1981 se crean los Servicios
Agropecuarios de la Diputación, antecedentes del ITAP. La propuesta de
creación de los Servicios
Especiales y de Prevención y Extinción de Incendios (SEPEI) se realizó el 18
de octubre de 1979.
Durante la segunda corporación democrática (1983-1987) los nuevos servicios
de la Diputación se consolidan. Una característica de esta etapa es la
colaboración interinstitucional: Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha,
Ayuntamiento de la capital, y la Caja de Ahorros Provincial de Albacete.
En 1985 comienza a operar el Servicio Provincial de Recaudación. Se
perfecciona la red informática provincial. Destaca el desarrollo de las
Universidades Populares. Se construye el Centro
de Atención a la Salud y se terminan las obras del
Centro Asistencial San Vicente de Paúl. También en este mismo año tiene lugar la creación de la feria agropecuaria EXPOVICAMAN.
En 1986 aparece el Instituto Técnico
Agronómico Provincial (ITAP). La
Diputación ha asumido, junto al Ayuntamiento, la Caja de Albacete y la Junta,
el papel de aliado en el desarrollo de la Universidad de Castilla-La Mancha.
El futuro de la diputación pasa por la coordinación profunda de sus
actuaciones con el marco más general y estratégico del ámbito regional.
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