
Durante nueve tardes a
las 8, los feligrese del Cristo del Valle se dan cita en su ermita para asistir a las
tradicionales novenas. Nadie se marcha sin su manojo de alábega. |
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A eso de las
siete y media de la tarde, cuando el sol de Agosto empieza a remitir y los vecinos de
Fuentealbilla empiezan de nuevo a llenar las calles tras la siesta, se oye la campana de
la ermita que nos llama para una vieja tradición: las novenas en honor al Cristo del
Valle, que preceden a las fiestas patronales.
Algunos lugareños acuden para una misa íntima, en la pequena ermita presidida por el
Cristo del Valle. Todas las tardes se terminan cantando su himno entre el perfume de
alábega que invade el recinto.
La última novena es totalmente diferente. Comienza a las 10:30 de la primera noche de
fiestas con miles de personas en la Placeta del Cristo. Se enciende la tradicional
hoguera, se lanzan cohetes, llega la banda de música, las autoridades,... y da comienzo
la procesión . Es el momento en que todos los hijos de Fuentealbilla se
vuelven a reunir para estar con su patrón.
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