Nuestro reportero escopetero más dicharachero es Antonio José
Villanueva "Pica", y nos trae toda la información sobre
el campeonato de caza en solitario que se celebró el 29 de diciembre
de 2001.
La jornada cinegética comenzó con la inscripción a las
8 horas en el Restaurante Casa Amador. Poco a poco los participantes fueron
llegando, unos antes que otros ya que el mal tiempo, sobre todo la niebla,
hacía preveer que no se iba a poder cazar. La inscripción se
cerró a las 9 con 18 participantes, siendo el más veterano
Frasquito y el más joven Juan el hijo de
Cayetano.
A las 9 se partió hacia la zona de salida ya que la niebla
parecí que se iba quitando, pero el retraso de 2 participantes y
la inesperada rotura de una de las escopetas hizo dió lugar a que
la niebla se echara encima de nuevo y no se pudiese empezar a su hora.
Debido a que la mañana era bastante fría y que la nieve aun duraba,
se hizo una buena lumbre y allí se aguantó hasta que a las 11
horas se dió por fin la salida fijándose el regreso para las 2.
Los perros corrían como locos y los cazadores aun más. En fin,
todos con ganas de demostrar de lo que se es capaz. Pero claro, todos tenemos
esos días en que con un poco de suerte nos aupamos arriba o, como yo
en esta ocasión, con un fallo garrafal que no te explicas como se te
ha ido la pieza, nos hundimos en la el pelotón de cola.
Izquierda: Madriguera de conejo en uno de los cerros que rodean nuestro
pueblo. Derecha: La perdiz, que vale 1000 puntos es la pieza más
preciada de la competción.
Llegadas las 13:45 regresaba al control, por cierto con una pieza que me
cobré pero que fue insuficiente debido al mencionado fallo, y
me encontré con una de esas escenas que te hace enamorate de
éste deporte. Juan el de Cayetano tocó en el
ala una perdiz y esta cayó, pero debido a que su perro era joven la
pieza logró esconderse y no daba con ella. En ese momento llegaba
Rocha con un cero a las espaldas pero cuando le explicamos
lo que pasaba mandó a su perra a buscar la perdiz y en una escena
digna de un cuadro esta se lanzó y atrapó a la pieza viva,
que por cierto era un macho.
La nieve que cayó días
antes dificultó las evoluciones de los escopeteros.
En fin, a eso de las 2 de la tarde todos fuimos llegando al control, unos
más cansados que otros pero contentos por otro día de caza y
compañerismo. En total se cobraron 18 piezas: 3 perdices, 5 conejos y
10 liebres. Tras el recuento se alzó con la victoria
Pedro Honrubia con una liebre y dos perdices, en
segundo lugar Juan el de Cayetano con una liebre y
una perdiz y en tercera posición Juan Chata con
una liebre y un conejo. La nota de color la puso
Miguel el Seco quien acudió a control con un tordo,
que desgraciadamente para él no puntuaba.
Hubo una comida al terminar a base de caldo de patata con liebre, que estaba
para mojar pan. En ella hubo tiempo para comentar la jornada de caza e
intercambiar opiniones sobre el estado del coto, los perros e incluso los
nuevos materiales que llegan al mundo de la caza. Uno de los comentarios
más sorprendentes corrió de nuevo a cargo de
Miguel el Seco quien dijo que para las botas de caza el
mejor material era el "gotelé".
Antonio José Villanueva
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