Resulta
ser que lo que no se le ocurre al sastre se
me ocurre a mí. Una de
nuestras locuras, de tantas que se nos pasan por la cabeza, fue la de
hacernos con unos avestruces. Así fue, y nos presentamos
en el pueblo con tres ejemplares de apenas unos días.
Avestruces con unos 4/5 dias
Avestruces recién saldos del huevo
Con apenas diez días y en fechas
en las que el frío aprieta, estos animales necesitaron un cuidado muy
especial ya que son algo difíciles de criar. Necesitan ser alimentados
durante los tres primeros meses unas tres veces al día en
pequeñas dosis, manteniéndolos apartados de todo tipo de
objetos pequeños porque se lo comen todo. Por comer se comen hasta
la mierda que cagan entre ellos (no veas lo buena que les está).
El primero no tardó en morir pues
era el más pequeño y, no se por qué, un día
las palmó, pero no tardamos mucho en aumentar la familia con dos
ejemplares más. Estos llegaron un mes después y se
incorporaron con buenas ganas. Uno de ellos se parecía a
Ronaldo ya que se lesionaba todos los días y era un gran inconveniente
el tener que estar siempre detrás de él poni´endole
la pata. Solucion: llegó el Andaluz y pronto hizo de él una
gran merienda. Quedaban tres y se murió otro. Esto no podía
ser, se mor´ian con sólo mirarlos. Total, hoy en día
han sobrevivido dos, el mayor es hembra y tiene 10
meses y el pequeño es macho con 9 meses. Si deseas verlos, puedes
encontrarlos en las naves de Los Petos, enfrente de los
hormigones Manchuela y la nave
de Juanillo el Volante.
Avestruces adultos
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