| Para honrar la memoria y premiar los
servicios de don Mariano Fernández, asesinado en Manila
siendo capitán general interino de las Islas Filipinas,
el Estado cedió la fábrica de Alcaraz a su hija, doña
Josefa Fernández de Folgueiras. Esta señora y su
esposo, asociados con Rafael de Rodas, trataron de
revitalizar las Fábricas, gastando inmensos capitales y
formando un establecimiento metalúrgico de los mejores
en su clase.
A la
muerte del señor Rodas, esposo de doña Josefa, se hizo
indispensable la creación oficial de la Compañía
Metalúrgica de San Juan de Alcaraz, que se constituyó
el 1 de Agosto de 1846.
Desde el
año 1851 se cotizan las acciones de esta compañía en
la Bolsa de Madrid, contándose entre sus accionistas
personas ilustres, entre ellas, Su Majestad la Reina
María Cristina de Borbón.
El 21 de
octubre de 1869, el Ministerio de la Guerra hizo un
llamamiento a la industria nacional, ofreciendo conceder
el suministro de cartuchos metálicos a quien 6 meses
después tuviera montados y funcionando los respectivos
talleres.
La
Compañía Metalúrgica de San Juan de Alcaraz, levantó
una nueva planta y adquirió maquinaria inglesa dentro
del plazo fijado por el Ministerio de la Guerra. Las
Fábricas de San Juan de Alcaraz, exhibieron sus
productos en muchas exposiciones nacionales y
extranjeras, obteniendo honrosas distinciones.
Cuando
muere uno de los mayores accionistas, el señor Pérez de
Seoane, queda en manos de los Manrique de Lara el mayor
paquete de acciones. Su mala gestión llevó a la
compañía a la ruina, siendo hipotecada en 1913 por el
Banco Hipotecario toda la heredad.
Posteriormente,
fue adjudicada como pago de un crédito a don Olegario
Riera, que también fracasó en la gestión, llegando a
cerrarse temporalmente.
Don
Silverio Fernández Ovies, marqués de Campoameno, la
adquirió en pública subasta, inscribiéndose la compra
con el nuevo nombre de Industrial Metalúrgica de San
Juan de Alcaraz, S.A., en 1933.
En el año
1936, con el inicio de la Guerra Civil, la gerencia tuvo
que huir a Alicante, haciéndose cargo de la empresa las
fuerzas gubernamentales y dedicándola a la construcción
de material bélico.
Acabada la
guerra volvieron a hacerse cargo los socios de la
empresa. En este período se hicieron una serie de
realizaciones sociales muy importantes.
En 1954
son declaradas Empresas Modelo por el Jefe del Estado.
A la
muerte de Franco dirigía la fábrica don Jorge Luis
Escudero, nacido en el pueblo y cuya mayor obsesión fue
socializar la empresa intentando crear una cooperativa.
Luchó durante diez años, pero los doscientos de
historia pesaban mucho en los genes de los operarios,
retirándose a principios de la década de los 80 con el
sentimiento de fracaso por no poder cooperativizar ni
municipalizar un bien de todo el pueblo.
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