Durante la etapa inicial, además de las
obras de instalación, se trabajó en la apertura de
nuevos caminos para facilitar el transporte de materiales
de construcción hasta la nueva fábrica y para poner a
ésta en comunicación con los núcleos de población
más cercanos, en concreto, la villa de Riópar con la
ciudad de Alcaraz. Graubner se preocupó también de
dotar a la fábrica de mano de obra. En junio de 1774, la
plantilla laboral de la fábrica estaba integrada por
catorce obreros fijos, de los que 8 eran extranjeros. El
peso de la cualificación técnica descansaba sobre los
extranjeros. En cambio, los obreros españoles eran
simples aprendices con trabajos secundarios. A partir de
mediados de 1774, la fábrica de San Juan entró en
crisis como empresa privada. Graubner acude al Consejo de
Castilla solicitando un préstamo. El Consejo de Castilla
expidió una carta-orden al corregidor de Alcaraz
mandando que se constituyese una junta, cuya misión
sería proponer las medidas para proseguir el
establecimiento de las fábricas de latón. También
tomaba en consideración la posibilidad de que la
fábrica pasase a ser propiedad del municipio de Alcaraz.
El 13 de octubre se firmó, por Alcaraz y Graubner, una
contrata en la que el austríaco accedía a transferir la
propiedad de la fábrica al ayuntamiento de Alcaraz. Tras
muchas dificultades, el 13 de marzo de 1775 se expidió
la Real Provisión que disponía la cesión de la
propiedad de la fábrica de latón a favor del
Ayuntamiento de Alcaraz y aprobaba los acuerdos a que
habrían llegado dicho municipio y Juan Jorge Grauner.
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