El escudo heráldico de la ciudad de Albacete. Por Luis
G. García-Saúco Beléndez, artículo publicado en el Boletín Informativo "Cultural
Albacete", noviembre de 1987 (número 17).
DADO el interés
que frecuentemente despierta el escudo municipal de Albacete y también el
relativo desconocimiento que se suele tener de la historia de esta ciudad, que
es además la capital de la provincia de su nombre, consideramos oportuno
iniciar nuestro trabajo con un discreto resumen histórico de esta población.
Señalaremos, asimismo, que no se conserva la Relación Topográfica
mandada hacer por Felipe II y que tantos datos nos suele suministrar sobre las
distintas villas y ciudades, entre los cuales están, precisamente, los
relativos a los escudos de armas usados por los municipios.
Así pues, y antes de adentrarnos en el
estudio heráldico local albacetense, realizaremos un recorrido desde la
antigüedad a nuestros días, que pueda justificar su actual escudo.
Aunque existen restos prerromanos y
romanos en las inmediaciones albacetenses, los orígenes de la población son
oscuros. En un cruce de vías que la convierte en punto neurálgico de
comunicaciones entre Andalucía, Levante y la Meseta, pudo haber desde antiguo
algún asentamiento de escasa importancia; pero las pocas primeras noticias
firmes que conocemos se refieren a un viejo castillo de época califal. Es el
núcleo del "Al-Basit" árabe que dará su nombre a la ciudad, del que
no quedan más restos que una cierta cantidad de cerámica encontrada junto al
actual edificio de la Diputación Provincial. En sus cercanías tuvo lugar en
1146 la batalla que costó el trono y la vida al reyezuelo levantino Zafadola,
muerto por los soldados castellanos.
Esta zona es durante el período medieval escenario de luchas entre cristianos y
musulmanes hasta la conquista del castillo albacetense el año 1241, en que
Fernando III lo concedió al concejo de Alarcón. Al año siguiente Pelayo
Pérez Correa conquista Chinchilla, y en 1269, parece que, Albacete pasaría a
depender de esta población en calidad de aldea.
Creado un extenso señorío por el Infante Don Manuel,
Albacete junto con Chinchilla y otras poblaciones, pasó a formar parte del
mismo. Luego lo heredaría el notable literato y belicoso personaje Don Juan
Manuel, artífice repoblador de toda la zona que después sería el Marquesado
de Villena. De su época puede datar la creación de la "Villanueva"
de Albacete, nuevo asentamiento a partir del cual se desarrollaría el futuro
núcleo urbano. Hay que señalar, al margen, que los Manuel traían por armas
unas manos aladas con espada.
Durante los siglos XIV y XV, el aspecto urbano de Albacete iría adquiriendo
mayor complejidad: tres fortalezas localizadas en otros tantos altos, alrededor
de las cuales habría algunos caseríos. Una zona estaba situada en los
alrededores de la Plaza de las Carretas -La Cuesta-, otra en la
"Villanueva" -Alto de la Villa, hoy Villacerrada-, y una tercera en el
Cerrillo de San Juan. De la unión de los tres puntos surgiría Albacete. De
hecho, en 1375 el núcleo urbano estaría ya definido en torno a la Villanueva,
y así, ante el creciente auge desplegado, don Alfonso de Aragón, Marqués de
Villena, concedía a la aldea de Albacete el título de Villa, desvinculándola
administrativamente de su vieja metrópoli, Chinchilla. La decisión no fue en
principio totalmente aceptada por esta villa, lo que fue motivo de continuos
enfrentamientos. El villazgo traía consigo la existencia de un término y de un
concejo con autoridades propias, así como la continuidad aquí de las antiguas
ferias de Chinchilla, que contribuirían decisivamente a la prosperidad del
vecindario.
Albacete, incluido dentro del Marquesado de Villena, va a participar de todas
las circunstancias bélicas y luchas por el poder de los Marqueses durante la
Baja Edad Media, hasta el año 1476, en que la población ofreció su obediencia
a los Reyes Católicos. De este modo se iniciaba la andadura albacetense en la
Edad Moderna.
El
siglo XVI es un momento brillante para Albacete, al menos en su primera mitad.
El aumento de la población es un hecho, ya que la villa se acerca a los 5.000
habitantes. Con la Guerra de las Comunidades, Albacete negocia con Adriano de
Utrech el respeto de sus privilegios y sigue la causa imperial tras un breve
período de insurrección. En 1526 Carlos V concede el señorío de Albacete a
su esposa, la emperatriz Isabel de Portugal, como regalo de bodas. Durante esta
centuria se establecen diversos monasterios en la Villa (Franciscanas,
Justinianas, Agustinos), lo que es buen indicativo del desarrollo de la
población. Asimismo se inician las obras de San Juan sustituyéndose la vieja
iglesia medieval por un soberbio templo gótico-renacentista que no se
concluirá y que después sería la actual Catedral.
Está documentado, como veremos, que ya ahora la Villa de
Albacete tenía sus propias armas definidas, aunque por el momento no hayamos
encontrado ningún ejemplar materializado.
Albacete durante este período va a ser un lugar
tranquilo, de paso, a donde llegan moriscos, donde se desarrolla una artesanía
de cuchillería y donde la vida urbana tan sólo se verá sacudida por los
grandes acontecimientos de la política en general o bien por la presencia de
soldados que, de paso, conmueven en alguna ocasión a la población. Asimismo,
el término municipal albacetense irá creciendo a costa del de Chinchilla, lo
que es objeto de nuevos enfrentamientos.
El siglo XVII, tan crítico en tantos aspectos de la vida nacional, afectará
profundamente a nuestra población. Aún así es núcleo más poblado que
Chinchilla, a quien había superado ya en el siglo XV.
El XVIII va a suponer un período fundamental para la
historia inmediata albacetense. En primer lugar, como en toda Castilla, se toma
partido por Felipe V. Este monarca, en 1710, confirma el privilegio de Feria
franca que la Villa venía disfrutando de hecho desde el siglo XIV; la feria,
que empezaría celebrándose en Albacete, se trasladaría después al lugar de
Los Llanos, donde el siglo XVII se había establecido una comunidad de
franciscanos que siempre luchó por mantener en su ámbito este importante
certamen económico comarcal. Poco a poco, a lo largo de la centuria, Albacete
conseguirá atraerse la Feria a su núcleo urbano, hasta que en 1783 se
construye el importante edificio que en esencia hoy subsiste y que es un ejemplo
de la arquitectura racional e ilustrada, levantado con la finalidad fundamental
de ser centro de desarrollo comercial. Sin duda servirá de elemento de despegue
económico a lo largo de la centuria siguiente, ya que Albacete va a vivir
fundamentalmente del comercio.
A finales del XVIII se va a plantear seriamente el proyecto de desagüe de las
zonas pantanosas de Albacete que convertían a la población en lugar poco
saludable. Ciertamente este también es un proyecto ilustrado que se plasmará
en 1805 cuando se inicie la construcción del Real Canal de María Cristina. La
población mientras tanto va a ir creciendo paulatinamente de tal modo que se
convertirá en la localidad más populosa de toda la comarca y la región.
En Mayo de 1808 Albacete participa activamente en su
reacción antifrancesa y lucha a favor de Fernando VII, organizando milicias
urbanas y proclamando en 1812 la Constitución de Cádiz. Se inicia ya un
desarrollo burgués y liberal que va a ser característico del Albacete
Contemporáneo.
En
1833, con la nueva división administrativa de Francisco Javier de Burgos, se
creaba la nueva provincia de Albacete con territorios procedentes, unos del
llamado Reino de Murcia; y otros de las antiguas provincias de La Mancha o
Cuenca. Albacete se convertía en capital. Para ello había tenido mucho que ver
el ser población más populosa, gracias al saneamiento del Real Canal y al
desarrollo comercial impulsado por la Feria. En 1834 se establecía la nueva
Real Audiencia Territorial, cuyo carácter jurídico, al integrar las provincias
de Murcia, Ciudad Real, Cuenca, y la misma de Albacete, va a servir de acicate
para cohesionar alrededor de la nueva capital un importante núcleo que irá
creciendo durante todo el agitado siglo XIX. Por otra parte, Isabel II, en 1862,
concede a Albacete el ya simbólico título de Ciudad.
En el año 1900 Albacete tiene 21.512 habitantes. En el
primer tercio del siglo, el viejo pueblo manchego inicia un notable renacimiento
constructivo urbano, levantándose edificios de gran monumentalidad, reflejo de
la sociedad del momento. Se encuentran principalmente estas edificaciones de la
Calle Marqués de Molíns, Tesifonte Gallego o el Pasaje de Lodares, que son
buen ejemplo de esta nueva tarea que también tiene su dimensión
cultural.
La Guerra Civil (1936-39)
es trágico momento para toda España. En Albacete tienen su sede las Brigadas
Internacionales. Finalizada la fratricida contienda, los años 1950-1960 ven
aumentar progresivamente el desarrollo urbano, muchas veces no demasiado
acertado, construyéndose con excesivas alturas y demoliéndose edificaciones de
carácter.
En la actualidad, Albacete va
recuperando ciertos aspectos perdidos y es la capital de mayor población de
toda la región de Castilla-La Mancha, en donde queda integrada dentro de la
España de las Autonomías.
Realizada esta
pequeña reseña histórica albacetense (1), a la hora de estudiar las armas de
esta ciudad nos hemos de basar principalmente tanto en las fuentes documentales,
que modestamente hemos encontrado y aportamos, como en lo que ya con seriedad
han planteado tres autores que han tratado científicamente el tema del escudo
de Albacete: Sánchez Jiménez (1929), Pretel Marín (1982) y Santamaría Conde
(1982) (2).
En esencia el escudo de
Albacete está formado por tres torres, puestas una y dos, y surmontada la de
arriba por un murciélago.
El origen de
estas armas nos es absolutamente desconocido, son escasas las noticias antiguas
donde se describan, y también las muestras históricas materiales de este
blasón.
Al no conservarse las aludidas
Relaciones Topográficas de Albacete, (3) mandadas hacer por Felipe II en 1575,
no conocemos la contestación a la sexta de las preguntas, en donde se pedía a
la villa el "escudo de armas que el dicho pueblo tuviere, si tuviere
alguno y por qué causa o razón las ha tomado, si se supiese algo".
Desde el siglo XVI, en las actas municipales de Albacete, conservadas en el
Archivo Histórico Provincial, frecuentemente se habla del "pendón
questa villa tiene", donde sin duda irían bordadas las armas de la
población, del mismo modo que se suele citar este pendón en las proclamaciones
reales desde Felipe II hasta Isabel II. Sin embargo, como suele ser frecuente en
un objeto que debía ser conocido por todos no era necesario describir más
detalles, tanto del color -que debía ser carmesí- como de las mismas armas.
Alfonso Santamaría, en su ya aludido trabajo sobre el escudo de Albacete nos
brinda dos datos de especialísima importancia sobre este tema. El primero de
ellos dice que en la sesión municipal de 26 de Junio de 1568 se tomó el
siguiente acuerdo:
"Sello. Mandaron
que se haga un sello de plata con que se sellen las cosas proveydas por este
ayuntamiento y que se pongan las armas de la villa que son un castillo y un
águila". (4)
 |
|
Lám. 1. Reconstrucción
hipotética del sello del Concejo de Albacete, según el acuerdo de 26
de junio de 1568. |
Desafortunadamente este sello no se ha
conservado y tampoco hemos encontrado su impronta en ningún documento. Según
tal descripción, suponemos que esta pieza llevaría una leyenda en orla, quizá
en latín, donde diría, "sigillum
concilii villae albasitensis", y la representación de un castillo con
tres torres surmontado de un águila con las alas extendidas; de este modo lo
hemos reconstruido (Lám. 1). Es de suponer que este objeto serviría, o bien
para estampar sellos de placa de papel pegado sobre lacre, o bien su impronta
quedaría sobre lacre directamente, pues no creemos que se usara en estas fechas
para sellos pendientes de cera o plomo.
La
otra noticia, ,publicada también por A. Santamaría, es otro acuerdo del
Concejo albacetense de 12 de Febrero de 1569 en él se dijo:
"Que
se hagan dos sellos. Mandaron que se haga un sello de plata para sellar los
recados deste ayuntamiento y se pongan las armas desta villa que son tres
torres en triángulo, y cometieronlo al señor Pablo Fernández que lo haga
faser uno grande y el otro más pequeño, el uno de plata y otro de cobre".
(5)
 |
| Lám. 2 Reconstrucción hipotética del
sello del Concejo de Albacete, según el acuerdo de 12 de Febrero de
1569. |
Esta segunda noticia, con tan
poca distancia de tiempo, nos hace suponer que el acuerdo de Junio de 1568 no se
cumplió y ahora volvió a plantearse la situación. Sin embargo, al describir
las armas de la villa, se dice que son "tres torres en triángulo",
tal y como las reconstruimos hipotéticamente aquí (Lám. 2), y no un castillo
con águila. Estos detalles nos plantean un problema: El uso de dos escudos para
la villa de Albacete, cosa que no creemos probable, o quizá al utilizarse como
sello pendiente de hilos de seda; si es así, por una cara se ofrecerían unas
armas y por el reverso otras. O bien, el hecho de que al hablar en la primera
ocasión de "un castillo con un águila", fuera un castillo con
tres torres -como se suelen representar en heráldica- surmontado de tal
águila. ¿Y las tres torres en triángulo usarían también el águila que fue
olvidada a la hora de describirse en el acuerdo municipal? En resumen, es un
problema todavía no resuelto mientras no encontremos las improntas de tales
sellos que nos den solución definitiva a esta cuestión.
En 1577 -y siguiendo lo apuntado por A. Santamaría- un acuerdo municipal de 14
de Diciembre, señala que el platero de Albacete, Enciso había recibido el
encargo de hacer "un hierro con las armas desta villla para que con él
hierren los bataneros los paños que se adobaren en esta villa por los veedores
que fueren nombrados y que adobase el sello que esta cabildo tiene para sellar
sus cartas". (6)
Probablemente este
sello al que aquí se refiere debería ser el que se mandó hacer en 1569.
Estas son pues, de momento, las noticias de que disponemos sobre las armas de
Albacete en el siglo XVI, nos falta de momento, el documento material que nos
especifique exactamente como era realmente el escudo usado en estas fechas.
Del siglo XVII no disponemos, por ahora, de ninguna noticia, a no ser los datos
relativos a las proclamaciones reales donde el alférez del concejo, como en
otras villas castellanas levantaba públicamente el pendón de esta villa a los
gritos de " ¡ Castilla, y Albacete por el rey Don Felipe (o Don Carlos) !
¡Viva!".
Para el siglo XVIII
disponemos de otros datos, y por primera vez de una representación gráfica.
En el Tercer Libro de Fábrica de la Parroquia de San Juan Bautista
(7), hay un
inventario de los bienes del templo de 1728, ampliado en 1742, entre las piezas
de plata se indica:
"Portapazes.
Dos portapazes de platta, que la una la dió de limosna esta villa, con sus
armas en el remate, de peso ambas de tres libras y onza y media".
Desafortunadamente estas piezas litúrgicas no se han conservado. Es de
suponer que el portapaz con el escudo de la villa "en el remate"
sería el usado por la Corporación Municipal, cuando ésta asistía a
determinadas festividades; asimismo, ignoramos de que época sería esta pieza
de orfebrería, pero es de suponer que sería anterior a 1728.
En 1778 se publica el Atlante Español. Reino de Murcia, obra de Bernardo
Espinalt García (8) y al referirse a la villa de Albacete dice:
"Tiene por armas dos castillos por pie, y encima de ambos otro castillo, y
sobre él un águila mirando a la derecha, cuyas armas quedan figuradas en la
estampa segunda, número veinte y dos".
 |
|
Lám. 3. Escudo de la Villa de Albacete,
según el grabado de Palomino publicado en el "Atlante
Español" en el 1778.
|
En efecto, en el curioso grabado de Palomino que ilustra la obra aparecen una
serie de escudos del antiguo reino de Murcia y, al número 22, el descrito para
Albacete (Lám. 3). Aquí se muestran tres torres, que no castillos, dispuestas
dos abajo y una arriba, y ésta con una pequeña águila. Es el primer documento
gráfico de que disponemos sobre este escudo, y en principio, sigue parte de lo
ya descrito en el siglo XVI: las tres torres en triángulo y el águila.
Siguiendo en el siglo XVIII, Tomás López en su Diccionario Geográfico
dice en 1787, que el escudo de Albacete tiene "tres castillos
el uno sobre los otros dos y puesto sobre aquel un murciélago".
(9)
De este modo, pues, ya se ha
planteado un arduo problema en el siglo XVIII que se vendrá arrastrando hasta
nuestros días: Si los castillos son tales o son torres -diferenciados
claramente en heráldica-; y si el animal que aparece es águila o murciélago.
Sin embargo, antes de afrontar la solución a esta cuestión, continuaremos, ya
con referencias más visibles desde el siglo XIX a nuestros días.
Sánchez Jiménez en su ya aludido trabajo sobre el escudo de Albacete
(10) dice
que "durante la guerra de la Independencia, la Junta suprema de gobierno,
para premiar los servicios que Albacete prestó, concedió que uno de los
regimientos que para la guerra nacional se formaban, se titulase de Albacete
para el que había de nombrar la villa coronel y oficiales. Este regimiento no
llegó a organizarse, pero había de tener 1500 plazas con una bandera, costeada
por el pueblo, que ostentaría por un lado la imagen de la Virgen de los Llanos
y por el otro las armas reales.
Es
extraño que en dicha bandera no figurase el escudo de la Villa, que ya
existía, puesto que en la propuesta para comandante, oficiales, sargentos y
cabos del Batallón de Milicias urbanas de Albacete, al describir el uniforme se
decía que el collarín de la chaqueta había de ser verde claro, llevando
bordadas con seda carmesí las armas de la villa".
Con respecto a este párrafo recogido del trabajo de Sánchez Jiménez hemos de
advertir que en lo relativo a la bandera que aquí se menciona, ésta, aparece
descrita en un documento de notificación de la Junta de Albacete a la de Murcia
en la que se dice que
"...se
hallan dispuestos a costear las vanderas del regimiento que llevarán en un lado
la efigie de María Santísima de los Llanos y por el otro las armas Reales y
una inscripción que dirá, "Albacete y su distrito por el Señor Rey Don
Fernando Séptimo", y en los ángulos, "vencer o morir"".(11)
Suponemos que este guión sería una bandera coronela semejante a la conservada
en el Ayuntamiento de Chinchilla, y que es de este mismo momento histórico.
Así, presentaría el pabellón blanco, que era el usado en esta época como
bandera nacional en tierra (12), el Escudo Real, acolado de la cruz roja de
Borgoña, que iría cargada -aunque no se mencione- en los extremos de las armas
de Albacete, como en Chinchilla; y en el reverso la Virgen, patrona de la
población, rodeada de la aludida inscripción y en los ángulos "vencer o
morir".
Por otra parte, pese a que Sánchez
Jiménez más adelante señala que era la primera vez en que se mencionaba el
escudo de la villa, evidentemente no es así, según ya hemos advertido.
De este modo, pues, llegamos
ya a época de Isabel II y Albacete es la capital de la provincia de su nombre.
Ya a lo largo del XIX nos vamos a encontrar con abundantes muestras de las armas
municipales.
|
 |
|
Lám. 4 . Sello de la Diputación
Provincial con las armas des Albacete; aquí con el modelo del águila
(1837-1854). |
|
 |
|
Lám. 5. Sello de la Diputación
Provincial con las armas de Albacete; aquí con el modelo del
murciélago (desde 1878). |
|
 |
|
Lám. 6. Sello del Ayuntamiento
Constitucional de Albacete. S.XIX. |
De 1837 a 1854 disponemos de
distintos documentos de la recién creada Diputación Provincial de Albacete,
así vemos un sello en tinta, oval con tres torres y un águila (Lám 4). Con
posterioridad el sello de la Diputación sustituirá el águila por el
murciélago, y así se muestra desde 1878 (Lám. 5).
Los sellos del Ayuntamiento Constitucional se repiten sistemáticamente desde
1839 a lo largo del siglo, incluso hasta el XX. En todos aparecen las torres y
el murciélago (Láms. 6-7-8); sin embargo en el sello de la Junta Municipal de Beneficiencia, y en documentos entre 1844 a 1864, aparece el águila
posada sobre la torre superior (Lám. 9), del mismo modo que el escudo de un
"plano de la Villa de Albacete construido por disposición y a expensas
del ilustre ayuntamiento en el año de 1861" (13) (Lám. 10).
Por otra parte, y siguiendo con ejemplares del siglo XIX, en una banda de tambor
de granaderos de la Milicia Nacional de Albacete de 1838 (Museo de Albacete)
aparece bordado sobre terciopelo carmesí un escudo con tres torres surmontadas
de un águila (Lám. 11).
De 1841 es la
bandera de la Milicia Nacional, de damasco carmesí bordada, en el que se
muestra un escudo con tres torres de piedra sobre fondo blanco y con el
murciélago del natural, al timbre corona real cerrada, una leyenda alrededor
señala: "EL AYUNTAMIENTO DE ALBACETE AL 1 ESCUADRON DE LA Cª NL. DE LA
PROBINª". Al reverso están las armas reales (Museo de Albacete)
(Lám.
12).
 |
 |
 |
|
Lám. 7. Sello del Ayuntamiento Constitucional de
Albacete. S. XIX. |
Lám. 8. Sello de la Alcaldía Constitucional de
Albacete. S. XIX. |
Lám. 9. Sello de la Junta Municipal de
Beneficencia. (1844-1864). |
|
 |
 |
 |
|
Lám. 10. Armas de Albacete en un plano
de la Villa de 1861. |
Lám. 11. Banda de tambor de la
Milicia Nacional de Albacete (1838). Museo de Albacete. |
Lám. 12. Bandera de la Milicia
Nacional de Albacete (1841). Museo de
Albacete. |
También de época de Isabel II -de
1862- es una arca de caudales de hierro, con varias cerraduras adornadas con las
armas de la Villa en latón dorado, en las que aparecen de nuevo, las torres y
el murciélago de pequeño tamaño (Ayuntamiento viejo) (Lám. 13).
Una medallita, de mediados del XIX, de la Virgen de los Llanos muestra en su
reverso el emblema de San Juan, titular de la parroquia, y el escudo con águila
(Lám. 14).
En
época de Alfonso XII y
siendo alcalde de Albacete Don José Madrona se rehizo el círculo interior del
edificio de la feria sustituyéndose los viejos pilares por otros de fundición,
los curiosos accesos laterales a esta plaza circular muestran una inscripción de
1876 rematados con el escudo de la ciudad con las
torres y el murciélago (Lám. 15).
 |
|
Lám. 13. Armas de Albacete en el arca
de caudales del Ayuntamiento, "Construida por Gaspar Gómez. Albacete,
1862". Antiguo Ayuntamiento. |
 |
|
Lám. 14. Armas de Albacete y de la
Parroquia de San Juan en una medalla de la Virgen de los LLanos. S. XIX. |
|

|
|
Lám. 15. Escudo de Albacete, timbrado con corona de
marqués en el círculo interior del edificio de la Feria. 1876. |
Para
terminar el siglo XIX, hemos de citar como muestra iconográfica de las armas
municipales unas interesantes pesas de azafrán, en propiedad particular, y que
se mostraron en la exposición "Albacete, 600 años" (14). Estos ponderales, de 1896, de 1 libra, 8 onzas, 4 onzas y 2 onzas aparecen
contrastados con las armas de la ciudad: tres torres y el murciélago, de
pequeño tamaño, aunque en la pieza de menos peso sólo aparece este animal
(Lám.
16).
 |
|
Lám. 17. Armas de Albacete en la
fachada del Colegio Notarial. 1925. |
 |
| Lám. 18. Billetes locales emitidos
durante la Guerra Civil en 1937. |
De este modo, en el siglo XX, se
generaliza ya el uso de las armas de Albacete en los distintos aspectos del
municipio, impresos, obras públicas, carteles, etc., o bien en fachadas de
algunos edificios oficiales, a modo de ejemplo citaremos las grandes armas que
adornan el Colegio Notarial, obra realizada en 1925 por el arquitecto Julio
Carrilero (Lám. 17) o el Instituto de Enseñanza Media, obra del mismo
arquitecto.
El advenimiento de la II
República en 1931 hizo que el escudo perdiera su timbre en algunos muebles de
principio de siglo en el Ayuntamiento, en alguna ocasión la corona, ya real o
de marqués, fue sustituida por la mural. Con corona mural aparece el escudo de
Albacete en los billetes locales de 1937 y encabezando el Boletín Oficial de la
Provincia (Láms. 18 y 19).
Desde 1939 el
escudo de Albacete, con todas sus variantes, volvió a usar corona de marqués o
real abierta.
De este modo llegamos a
nuestros días, con una varia problemática que intentaremos en su simbología
justificar más adelante, aún así conviene hacer algunas
consideraciones:
En primer lugar
parece que ya en el siglo XX prevaleció el murciélago sobre el águila, aunque
en alguna ocasión todavía hemos comprobado algunos casos aislados de la
presencia del ave después de 1900.
|
 |
|
Lám. 19. Escudo de Albacete en época
de la II República. Boletín Oficial de la Provincia. |
Las
torres frecuentemente se les suele llamar impropiamente "castillos",
desde el propio Espinalt, en el siglo XVIII, Blanch e Illa en 1866, e
incluso en los datos que suministra el alcalde Don Buenaventura Conangla en 1876
cuando se enviaron las improntas de los sellos para el Archivo Histórico
Nacional se dice "... los tres castillos del marquesado..." cuando en
los sellos estampados son claramente torres.
Por otra parte, frecuentemente en algunos ejemplares tanto en sellos, como en
escudos en sí, aparecen las torres terrasadas.
En algunas ocasiones la torre superior se apoya directamente sobre las otras
dos, mientras que en otras están separadas.
Asimismo, no hay una clara
definición en cuanto a los esmaltes y metales que se
han usado en el escudo albacetense, así como lo relativo a la forma misma del
escudo prevaleciendo impropiamente la forma terminada en pico de carácter
francés.
Por último, el timbre
tampoco parece demasiado claro, predominando frecuentemente la corona de
marqués aún así los hay con corona real cerrada, abierta, mural, etc.
Este grado de confusión hizo que en 1985, cuando el Ayuntamiento de Albacete
quiso rehabilitar su bandera, lo primero que se planteó fue la modificación
del escudo de la ciudad dándole la forma correcta española, y los colores
adecuados, ya que se venía usando el campo de plata y las torres de oro,
situación que contravenía las normas de la heráldica que impide que se
utilice metal sobre metal. De ahí que desde el Instituto de Estudios
Albacetenses informáramos que el escudo debería ser:
"En campo de plata tres torres, mal ordenadas, y almenadas, de piedra,
mazonadas de sable, aclaradas de azur y surmontadas por un murciélago, de
sable, con las alas desplegadas puesto en jefe. Se timbra con corona de
marqués, que es de oro con piedras y perlas con ocho florones (cuatro foliados
y los otros en pirámides de tres perlas; visibles uno y dos medios de la
primera especie y dos intercalados de la segunda).
En cuanto a la corona también podría utilizarse la corona real cerrada
española. Si bien también nos parece correcta la utilización de corona de
marqués, ya que Albacete fue villa importante del Marquesado de Villena y fue
Don Alfonso de Aragón, Marqués de Villena, el que concedió el privilegio de
villazgo a Albacete en 1375".
Este
informe fue tramitado por la vía reglamentaria, y la Real Academia de la
Historia dictaminó que el esmalte de las torres podría ser de gules,
cromatismo ajeno y nunca usado por las armas albacetenses, ya que siempre
éstas, principalmente, eran de piedra y así aparecen, por ejemplo, en la
bandera de la Milicia Nacional de 1841. Por otra parte, esta docta Institución
también aconsejaba, como suele ser frecuente hoy, el uso de la Corona Real
cerrada Española. Sin embargo, la Corporación Municipal unánimamente
consideró que tanto el esmalte de las torres como el timbre debía ser el usado
más tradicionalmente.
De este modo,
el Diario Oficial de Castilla-La Mancha publicaba el 13 de Enero de 1987, el
decreto 137/86, de 30 de Diciembre, de Presidencia y Gobernación de la Junta de
Comunidades, por el que se aprueba la modificación del Escudo Heráldico de la
Ciudad de Albacete.
Este Decreto
señala en el artículo primero de su disposición:
"Se aprueba la modificación del Escudo Heráldico del Municipio de
Albacete, cumplido el preceptivo trámite, de ser informado el expediente por la
Real Academia de la Historia, en la forma siguiente:
"En campo de plata, tres torres mal ordenadas (15) y almenadas de
piedra, mazonadas de sable, aclaradas de azur y surmontadas por un murciélago
de sable con las alas desplegadas puesto en jefe. Se timbra con corona de
marqués".
Tras la
aprobación de este decreto se regularizan definitivamente las armas
albacetenses; sin embargo conviene, para terminar, referirnos al mismo
significado de los elementos de este blasón.
Es tradición, ya apuntada por Sánchez Jiménez, que las torres de referencia
correspondían a los tres castillos del marquesado de Villena: Alarcón,
Chinchilla y Villena. Sin embargo, como ya indica este erudito autor, "no
hay razón que justifique que los castillos aludan a los tres del
marquesado... porque no fueron estos los únicos que existían en esta
demarcación señorial" (16) y ciertamente Albacete era una más de las
villas de este dominio y aunque tras su reducción a la corona de los Reyes
Católicos debió ser la más poblada, no tenía porqué incluir en su blasón
elementos ajenos. El aludido autor lanza la hipótesis de un hecho de armas
acaecido durante el reinado de don Enrique II de Castilla, en el que la villa de
Albacete ayudó a Chinchilla para servir de apoyo a Villena. Sin embargo, a
nuestro entender, esta circunstancia nos parece demasiado peregrina.
Frente a esta interpretación simbólica, hemos de apuntar la que consideramos
que pudiera ser más cercana a la realidad. Hemos podido comprobar que en la
mayor parte de los escudos históricos de origen medieval de la zona, cuando
aparece una torre o un castillo como elemento fundamental, es porque la villa o
la ciudad lo tenía (Villena, Almansa, Chinchilla, La Roda, Hellín, etc.). Así
pues, con este argumento presente, y según hemos apuntado al principio,
Albacete, tuvo en origen tres zonas altas que estuvieron defendidas por otros
tantos fuertes:
-La llamada Cuesta de la
Purísima, (en la zona de la Plaza de las Carretas),
-El Alto de la Villa (que fue la llamada Villanueva, después Villavieja, o
Villacerrada),
- El Cerrillo de San Juan,
coronado por la antigua parroquia, construida en origen tras la Reconquista y
reedificada en su actual fábrica en el siglo XVI, donde se sabe que hubo una
torre de carácter defensivo.
De la unión
de estos tres puntos fortificados surgiría el viejo Albacete medieval, que en
1375 alcanzó su villazgo. Así pues, con esta hipótesis creemos haber resuelto
el problema de esta parte del escudo. Es decir, el origen de estos elementos
está en la misma población.
El tema
siguiente viene dado por el murciélago, que es asunto más complejo.
Tradicionalmente se relaciona con el Marqués de Villena y así en 1876, en el
ya citado documento de remisión de los sellos del Concejo por el Alcalde
Conangla, se dice que es "el distintivo particular de la casa de
Villena". Sin embargo, está totalmente demostrado que este animal no tiene
nada que ver con los emblemas de los distintos señores de Villena, que desde el
siglo XIII al XV dominaron todo este territorio. En cambio, lo que sí ha sido
elemento peculiar desde el Infante Don Juan Manuel como emblema de su estirpe,
es la mano alada con una espada, propio del escudo heráldico de esta familia y
luego adoptado también por Don Alfonso de Aragón en el siglo XIV, y aún en el
XV Don Juan Pacheco, marqués de Villena, incluye la mano alada acompañando a
un castillo y a un león en un escusón colocado en el abismo de sus armas en el
castillo de Belmonte, lo que nos ha llevado a pensar que estas fueron las armas
territoriales de todo el marquesado, distintas de las de los señores
(17).
Por otra parte, como ya hemos visto, el murciélago no irrumpe claramente en las
armas albacetenses hasta el siglo XIX, y frecuentemente comparte durante esta
centuria el lugar con un águila de alas desplegadas. Esta hipótesis de
águila-murciélago ya fue lanzada tímidamente por el propio Sánchez Jiménez
y con posterioridad por Pretel Marín (18). Este autor, gran medievalista
albacetense, sugiere que el murciélago en origen fue águila, aunque con
anterioridad ésta no fue tal sino dos manos aladas enfrentadas con espadas, tal
y como las vemos en el cuartel diestro del escudo de Almansa. Por otra parte,
precedentes de transformaciones heráldicas los hay, y son muy frecuentes. Por
ejemplo el escudo de Tobarra en época de Felipe II se describe diciendo "questa
villa tiene por escudo y armas por merced que hiço a ella el señor ynfante don
Juan Manuel, castillos y en cada un castillo, espada y león, como paresció por
el dicho pribilexio que fue bisto por los dichos señores...".
Ese escudo que parece concedido por Don Juan Manuel se dice que tiene
"espada", realmente sería mano alada con espada, y después, en las
actuales armas, ha dado un águila. Así pues, coincidimos con Pretel en que
este murciélago fue águila y ésta a su vez es el resultado de dos manos
aladas contrapuestas que con el paso del tiempo llegaron al estado actual.
Hemos podido comprobar que estas modificaciones son comunes en figuras de menor
tamaño o en piezas aparentemente menos importantes; pensemos, por ejemplo que
las manos aladas de los Manuel, a las que ya hemos aludido en el escudo de
Almansa, en la actualidad se presentan en algunos diseños con brazo entero y en
otros excluyendo las alas, situación a la que, sin duda, se llegó en el escudo
de Hellín.
Así pues, podemos
concluir que el verdadero sentido del murciélago no es más que el fin de una
evolución formal en la que se partió de unas manos aladas con espadas, y bien
se pudo pasar al mamífero volador desde un águila (Lám. 20). Por otra parte,
consideramos que en esta evolución no debió ser extraña la influencia
valenciana del "rat penat", que como se sabe tampoco, en origen, era
tal, sino el dragón alado de la cimera del rey aragonés pedro el
Ceremonioso.
En cuanto al significado
del timbre del escudo de Albacete ya hemos indicado que encontramos blasones con
corona real abierta, cerrada, mural y de marqués. En la actualidad la Real
Academia de la Historia considera acertadamente que las poblaciones deben
timbrarse con coronas reales cerradas, al ser España hoy una monarquía; las de
carácter señorial deben evitarse para no caer en dudas con las armas de la
nobleza titulada. Sin embargo, dada la circunstancia de haber usado desde el
siglo XIX la corona de marqués, el Ayuntamiento de Albacete consideró
conveniente en 1986, mantener este timbre en recuerdo a Don Alfonso de Aragón,
marqués de Villena, que en 1375 concedió a Albacete el título de Villa,
desvinculándolo de la tierra de Chinchilla.
En cuanto a la época de formación de las armas albacetenses,
consideramos -si bien no conocemos un documento específico de concesión
regia o señorial- que éstas bien pudieron formarse a partir de 1375, con el
establecimiento definitivo del Concejo de la Villa de Albacete o quizá antes,
en la misma época de Don Juan Manuel, si es que, como apunta
hipotéticamente Aurelio Pretel, "¿No pudo ser Albacete una de las
Villasnuevas creadas por Don Juan en emplazamientos hoy desconocidos?"
(19).
Lo cierto, es que pese a no disponer
hoy de ejemplares ni de sellos, Albacete tendría escudo propio ya en época de
los Reyes Católicos, aunque la noticia más antigua relativa a las armas
municipales sea del año 1568. No descartamos la posibilidad de encontrar en
algún archivo un dato que complete y aún fije más específicamente otros
detalles sobre este asunto.
(1) Parte del resumen
histórico expuesto lo publicamos sin firma en un folleto guía de Albacete
publicado por el Excmo. Ayuntamiento.
(2) Los trabajos a los
que nos referimos son:
-SÁNCHEZ JIMÉNEZ,
Joaquín: "Informe sobre el escudo de armas de Albacete". Boletín
de la Comisión Provincial de Monumentos de Albacete. Nº 3, págs. 39-47.
Albacete, 1930-31.
-PRETEL MARÍN, Aurelio:
"Las armas de los Manuel en la Heráldica Municipal de la Provincia de
Albacete". Rev. Al Basit. N.º 11, pág. 5-25. Albacete, Diciembre
1982.
-SANTAMARÍA CONDE, Alfonso:
"Escudo de Albacete". Catálogo Exposición "Albacete, 600
años". Museo de Albacete. I.E.A. Págs. 18-22. Albacete, Mayo 1982.
(3)
SANTAMARÍA CONDE, (op. cit.) señala que efectivamente entre 1575 a 1577 se
hicieron dichas Relaciones, hoy no encontradas en la Biblioteca de El
Escorial.
(4) Citado por A. SANTAMARÍA (op. cit.).
Archivo Histórico Provincial de Albacete. Sec. Mun. Lib. 65. Fol. 229.
(5)
Ibídem. Fol. 299. A.H.P. Ab.
(6) SANTAMARÍA, A.: op. cit.
Lib. Mun. 67. F. 352. A.H.P. Ab.
(7) Citado por GARCÍA-SAÚCO BELÉNDEZ, Luis G.:
La Catedral de San Juan Bautista de Albacete. I. E. A. N.º
2. Albacete, 1979. Pág. 108. Libro Fábrica citado en el Archivo Diocesano de
Albacete. Inventario citado. Fols. 1-30, comenzando por detrás.
(8)
Este interesante librito ha sido editado en facsímil por la Academia Alfonso X
el Sabio de Murcia en 1981.
(9) LÓPEZ, Tomás: Diccionario
Geográfico. S. XVIII. Manuscrito Bibilioteca Nacional. Vol. I. Provincias
de Albacete y Ciudad Real.
(10) SÁNCHEZ JIMÉNEZ, Joaquín: op.
cit. pág. 42.
(11) A.H.P. Ab. Mun. Leg. 364.
(12)
Recuérdese que la bandera española roja y amarilla, creada en época de Carlos III, en un principio sólo se utilizaba para la marina, pasando en época de
Isabel II a tener carácter de enseña nacional de todos los cuerpos.
(13)
Se conocen varios ejemplares de este plano, uno en el Archivo Histórico.
Asimismo, el Ayuntamiento de Albacete conserva la piedra litográfica original.
(14)
Catálogo citado N. º 276 de la muestra.
(15) El Decreto
publicado contiene una errata ya que textualmente dice "bien
ordenadas", lo que heráldicamente supondría dos torres arriba y una
abajo; sin embargo, es evidente que debe decir como nosotros corregimos,
"mal ordenadas", ya que las torres están una arriba y dos abajo.
(16)
SÁNCHEZ JIMÉNEZ, J.: op. cit. págs. 43.
(17) Véase
este tema en las conclusiones a las que llegamos en nuestro trabajo: "La
Heráldica municipal en el Marquesado de Villena, según las Relaciones de
Felipe II". Congreso de Historia del Señorío de Villena. I.E.A.
Albacete, 1987.
(18) PRETEL MARÍN, Aurelio: "Las armas
de los Manuel en la heráldica municipal de la provincia de Albacete". Al-Basit.
N.º 11, págs. 5-26. Albacete, Diciembre, 1982.
(19) PRETEL
MARÍN, Aurelio: Don Juan Manuel, señor de la Llanura. (Repoblación y gobierno
en la Mancha albacetense en la primera mitad del siglo XIV). I.E.A. N.º 13.
Albacete, 1982. Págs. 147-148.